Encuentro Nacional de Mujeres

Spread the love

Diferentes políticas …

Las Mujeres del MST queremos abrir un debate reflexivo sobre las diferentes modalidades de participación política que se expresan en los sucesivos Encuentros nacionales, y que en este último tuvieron plena expresión.
Nosotras partimos de sostener la necesaria pluralidad del Encuentro, ya que eso es lo que garantiza su masividad, su carácter nacional y la existencia de debates con mujeres que somos partícipes reales y que cotidianamente intervenimos en la sociedad. A su vez, somos concientes de las significativas diferencias políticas y metodológicas que allí se expresan.
Por estas razones es que vemos necesario reivindicar propuestas en materia de género que coloquen la importancia de nuestra lucha como mujeres contra la opresión en el sistema capitalista patriarcal y sus garantes fundamentales. Es decir, contra el gobierno, la Iglesia y los organismos internacionales de poder. Ninguna posición que niegue este supuesto podrá gestar alternativas reales que subviertan la trama de relaciones sobre la que se asienta la opresión de las mujeres en la actualidad.
En ese marco, vemos la necesidad de polemizar con algunas agrupaciones políticas que llevan adelante políticas de carácter divisionista y, sobre la base de denuncias más bien declarativas, de hecho centran su accionar en atentar contra el desarrollo del Encuentro.
En Tucumán, a semejanza de otras provincias del Norte, existe una fuerte presencia de la Iglesia Católica, que se jugó con todo para actuar en los talleres sobre salud reproductiva, a la par que desarrolló una fuerte campaña en la ciudad. En ese sentido, el Encuentro se convirtió en escenario de un debate con muchos roces, inclusive físicos.
Ante esta realidad, compañeras del Plenario de Trabajadoras del PO, de Las Rojas del MAS y también de Pan y Rosas del PTS llamaron a retirarse de varios talleres, ya que según ellas estaban “copados por la Iglesia que es la responsable de la prohibición del aborto”. Sin mucho éxito, intentaron realizar una suerte de “contra-asamblea” para reunir a “las que luchan”, en la que permanecieron solas cantando contra la Iglesia. Luego, ante el fracaso de su política, algunos grupos se metieron nuevamente en los talleres sobre aborto para intentar romperlos. Esta situación lo único que generó es que los grupos católicos tengan menos oposición al interior de algunos talleres, a pesar de que sus planteos dogmáticos y retrógrados fueron sólidamente combatidos por muchas otras agrupaciones y compañeras que decidimos quedarnos a polemizar.
De haberse impuesto la política divisionista del PO, el MAS y el PTS se hubiera sido completamente funcional a la cúpula de la Iglesia, regalándole así un terreno mucho más amplio. La Iglesia como institución sólo podrá quedar relegada en los Encuentros en la medida en que sea derrotada políticamente, y no halle un espacio para ganar base social. Si bien creemos que podría ser útil acordar alguna instancia organizativa que permita coordinar iniciativas de movilización para el resto del año, en aquellos talleres en donde se disputó consecuentemente se logró neutralizar las posturas clericales.
Además, nos parece un error retirarse sin debatir para incorporar en las resoluciones del Encuentro un claro pronunciamiento a favor de la lucha de las trabajadoras de Terrabusi, de las autoconvocadas de la salud de Tucumán y de tantas otras luchas que recorren al país. Pero por sobre todo, centrarse exclusivamente en acusar a la Iglesia es evadir la necesaria denuncia al gobierno nacional, el principal responsable, junto a otros partidos del sistema, de la prohibición y penalización del aborto. La Iglesia es un eslabón más en este sistema capitalista, por lo que la reivindicación de un modelo social distinto se vuelve imprescindible. Y ese debate debía ser colocado en los talleres.
Por estas razones llamamos a reflexionar a estas agrupaciones con las que debatimos, con el objetivo de generar la mayor unidad posible a la hora de enfrentar los planteos de determinados grupos de poder, como la Iglesia y el gobierno, que estigmatizan y oprimen a las mujeres con sus políticas pro-capitalistas, reaccionarias y machistas. La transformación social es también una tarea de las mujeres y los divisionismos como los ocurridos en el Encuentro atentan contra las perspectivas de esa lucha.

Carolina Dome


Publicado

en

por

Etiquetas: