Honduras

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¡Para triunfar hay que
aplastar a los golpistas!

Micheletti utiliza la negociación para ganar tiempo y llegar a las elecciones.


Martín Torres

Desde el 7 de octubre, se ha puesto en funcionamiento el llamado “Diálogo Guaymuras”, una mesa de negociación entre Manuel Zelaya y el golpista Micheletti, con la presencia de los cancilleres de la OEA.
“Reiteramos que el diálogo, aunque no lo declaramos roto ni pensamos romperlo, ha entrado en una fase de evidente obstrucción.” Así dice el punto tercero de la declaración que publica del martes 20 la Comisión Negociadora del Presidente Manuel Zelaya.
Esta comprobación de la absoluta inutilidad de las negociaciones con los golpistas viene a complementar el fracaso de la diplomacia internacional. Las declaraciones internacionales y las reuniones pasan, pero los golpistas, aunque son masivamente rechazados, siguen en sus puestos.

Micheletti sólo quiere ganar tiempo

Durante la lucha contra el golpe y habiendo fracasado en derrotar al proceso de movilización, Micheletti ha tenido como único objetivo la retirada ordenada del poder.
Cada uno de sus movimientos ha sido en pos de esa salida y la negociación actual no es la excepción.
Desde que comenzaron las reuniones, la representación golpista dijo que no va a restituir a Zelaya ni permitir la convocatoria a una Constituyente, que lo único que quedaba era aceptar las elecciones.
Incluso la emisión del decreto que prohibía las garantías democráticas (derogado el lunes) tuvo el objetivo de desmovilizar a la población para facilitar estos fines.
Micheletti sabe que una salida presionada por la movilización popular potenciaría toda la situación y cuestionaría las bases mismas del actual modelo capitalista de Honduras.
Por eso, aprovecha esta infructuosa negociación para seguir ganando tiempo y llegar las elecciones.

Zelaya profundiza sus errores

Zigzagueando entre llamados a la insurrección y la aceptación de la mediación del detestable Oscar Arias, Manuel Zelaya se manejó de manera ambivalente durante todo este tiempo.
Con el desarrollo del “Diálogo Guaymuras”, lamentablemente la posición de Zelaya ha ido profundizando su lado equivocado, haciendo cada vez más concesiones a los golpistas.
Primero aceptó comenzar las reuniones cuando el ejército continuaba reprimiendo en las calles. Luego ratificó que estaba dispuesto a renunciar a la Asamblea Constituyente, razón por la cual le dieron el golpe, con tal de firmar la restitución. Incluso retiró de las negociaciones a Juan Barahona, líder de la resistencia, porque no quería firmar esas cosas.
Esta equivocada política, ha debilitado a la resistencia, desplazando la movilización popular del centro de la escena, permitiendo una sobrevida de los golpistas. Hay que buscar en su proyecto político, sin salidas anticapitalistas, las causas los gruesos errores que ha cometido Zelaya.

Una vez más: ¡Para ganar hay que aplastarlos!

La ejecución del golpe es la manifestación palpable de la desesperación de los capitalistas, que ven cómo la movilización obrera y popular conquista posiciones y pone en riesgos sus intereses.
Un triunfo contra los golpistas significaría un enorme paso adelante para el país, para el resto de Centroamérica y Latinoamérica en su conjunto, haciendo cada vez más difícil los planes del imperialismo norteamericano.
Los golpistas lo saben, los empresarios también, por eso no quieren ninguna negociación.
Para triunfar es necesario que Chávez, Castro, Evo y Correa convoquen una movilización continental; y que Zelaya y la Resistencia llamen a la insurrección popular hasta derrotar a los golpistas. Ese es el único camino, para que la sangre del pueblo no se haya derramado en vano.


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