Honduras: Micheletti y Zelaya acuerdan que el Congreso defina la situación

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¡Organizarse para echar a los golpistas!

Aunque siguen los “tira y afloje” por los pla.zos de aplicación, quedó en manos de esa institución abiertamente golpista la restitución de Zelaya.
Ya han transcurrido más de 4 meses de lucha contra el golpe de estado en Honduras. En el último tramo, ha sido la negociación la que estuvo en el centro de la escena. Las comisiones del golpista Micheletti y la de Zelaya, han venido teniendo encuentros en el marco del llamado Diálogo Guaymuras.
Desde estas páginas hemos reiterado que éste diálogo con los golpistas no podía llevar a ninguna solución favorable para el pueblo. Que los golpistas, aislados y en patente minoría, se valían de esta negociación para ganar tiempo y hacer confluir todo en las elecciones manipuladas. La única solución es aplastarlos con la movilización popular.
Zelaya llamó a la “insurrección” y a la “avanzada final”, pero centró toda su política en la mesa de negociación. Su posición ambigua del comienzo fue dejando cada vez más espacio para una defensa del diálogo y la diplomacia internacional cada vez más equivocada.
Así se fue dejando de lado el planteo de Asamblea Constituyente y se modificó la composición de la comisión negociadora, retirando a los sectores que no querían firmar un acuerdo que rechazara su realización.
Finalmente, termina firmando un principio de acuerdo entre las partes, para que sea el Congreso el que decida la restitución de Zelaya en el gobierno, hasta el final de su mandato, el 10 de enero de 2010.

Zelaya está abandonando a la Resistencia. Hay que seguir sin él.

Junto con la equivocada confianza en el diálogo con los golpistas y el abandono de los principales objetivos de la Resistencia, Zelaya tuvo una política de desmovilización, en el momento de mayor debilidad del régimen de Micheletti, cuando podría haber sido derribado por la furia popular.
Aunque diga lo contrario, Manuel Zelaya está abandonando los objetivos de la Resistencia. Y esa equivocada política está permitiendo que los golpistas impongan la agenda, cuando no tienen la fuerza ni el respaldo social para hacerlo.
No hay que regalar ni uno de los más de 125 días de lucha. Es clave que los sectores combativos y consecuentes de la Resistencia tomen distancia de esta negociación y resuelvan la organización de la movilización independiente para continuar la lucha contra los golpistas y contra el próximo gobierno títere que surgirá de las elecciones manipuladas del 29 de noviembre.

Construir la alternativa para terminar con el saqueo.

La heroica lucha del pueblo hondureño ha modificado el país. El modelo bipartidista y los dirigentes defensores de los empresarios capitalistas han mostrado su monstruosa cara frente a los de abajo.
La deserción de Zelaya es la manifestación de que los cambios vendrán de la mano de una fuerza política de los trabajadores y el pueblo.
Hay que aprovechar la enorme lucha existente para dar pasos concretos en la construcción de una alternativa de izquierda, anticapitalista y socialista, que tenga la capacidad de integrar a todos los que quieren que los cambios de fondo sean una realidad para Honduras.
La realización del Encuentro Internacionalista -pospuesto en medio de la represión golpista- sería una extraordinaria oportunidad para intercambiar opiniones y avanzar en la colaboración internacional para caminar en ese rumbo.
Todo avance que se pueda conseguir en ello, sin dudas, será un logro de todos los pueblos y una ayuda al proceso revolucionario de América Latina.

Martín Torres


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