Editorial – Los luchadores y la izquierda jaquean al gobierno

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La fuerza de lo nuevo

El cambio de escenario nacional gatillado por la huelga de Kraft se ha profundizado al calor de la heroica pelea del Subte. El gobierno no ha logrado retomar la iniciativa y viene fracasando en su intento por controlar el conflicto social y reordenar el maltrecho régimen político. Con la reforma política, el ataque a los movimientos sociales y al activismo combativo pretende garantizar una gobernabilidad muy cuestionada, al servicio de aplicar medidas antipopulares para pilotear la crisis. Pero sólo agrega nafta al fuego y cosecha un mayor desgaste. Atrás quedó la falsa polarización entre “los K. o la derecha”. Hoy son los Kirchner quienes aparecen a la derecha apoyados en el PJ y la burocracia, contra la “zurda loca” que tanto preocupa a los de arriba.

Con la reforma política reaccionaria, que trata de votar entre bambalinas sobre el cierre de esta edición, intenta reflotar el viejo bipartidismo peronista/radical desde arriba, ante la debacle de su propio proyecto político y la crisis de las alternativas panradical y properonista que no echan raíces sólidas por abajo por su evidente parentesco con la vieja política. Y pretenden lisa y llanamente proscribir a la izquierda que gana creciente protagonismo junto al conflicto obrero y popular. Por más que logren la aprobación de este Pacto de Olivos II, todavía está por verse que puedan aplicar y concretar semejante cercenamiento de las más elementales libertades democráticas.

Con los “planes” de asignación seudouniversal por hijo y Argentina Trabaja de cooperativas, pretenden “recuperar el manejo de la ayuda social” –al decir de Aníbal Fernández- para destinarlo al aparato del PJ bonaerense y sus punteros, proscribiendo y pretendiendo descabezar a los movimientos sociales independientes y de izquierda. Pero sólo lograron encender la llama de la protesta con diversas medidas de acción que sumaron al conflicto obrero, los cortes, acampes y movilizaciones de los desocupados.

Con la represión a Kraft primero, la militarización de los hospitales de Tucumán luego, la patota de la UTA y el ataque a Segovia y su familia, y finalmente con la frustrada marcha de Moyano D`Elía y los K., pretendieron acallar la irrupción del movimiento obrero que dio vuelta la taba del país y el rol protagónico de los activistas y la izquierda. Fracasaron y, por el contrario, incentivaron los conflictos, los Kirchner quedaron pegados a lo peor de la burocracia y la vieja política y quedó profundamente cuestionado el viejo modelo sindical.

La reforma política y la defensa a ultranza del viejo modelo sindical son dos caras de una misma moneda. Porque, junto a las Fuerzas Armadas, el bipartidismo PJ/UCR y el viejo modelo de la burocracia peronista, son los pilares de un viejo régimen capitalista, que empezó a hacer aguas con el argentinazo de 2001 y cada vez está más cuestionado por los trabajadores y el pueblo, que están hartos de no ser consultados, que todo se decida entre cuatro paredes y siempre para beneficio de los empresarios y el imperialismo que pretenden zafar de la crisis a costa de más miseria, desempleo y penurias.
La presidenta salió a respaldar a las huestes de Moyano y su modelo, diciendo con claridad que ha dado resultado porque “garantiza la armonización del capital y el trabajo”. A confesión de parte…. Son concientes que la dinámica del país es hacia mayor crisis en las alturas y nuevos y mayores enfrentamientos contra el gobierno y su política de ajuste. Y a que se profundice el escenario actual donde el protagonismo central es de los trabajadores, los luchadores y la izquierda, donde burocracia, gobierno y demás variantes burguesas aparecen como lo viejo y la centroizquierda se desdibuja al ignorar el conflicto social y no tener una salida verdaderamente alternativa para los de abajo.

Todo ello supone tareas y desafíos para los luchadores y la izquierda.
En primer lugar, redoblar el apoyo al Subte para que se gane. La lucha del Subte por el reconocimiento de la nueva asociación gremial, que todos tenemos que fomentar como una causa nacional, apunta a abrir una compuerta hacia un nuevo modelo sindical democrático donde los trabajadores decidan. Y de ganarse, sería un paso inmenso que fortalecería todas luchas en curso, pero también a todos los nuevos activistas que están forjando desde abajo una nueva dirección sindical. Y también a todas las demás peleas de los trabajadores y movimientos sociales que reclaman en todo el país.

En segundo lugar, luchando por imponer un plan obrero y popular de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas. Que, entre otros puntos, contemple: la prohibición por ley de los despidos y suspensiones con la estatización con control obrero de toda empresa que no cumpla; un aumento general de salarios, jubilaciones al 82% y planes sociales y su actualización automática acorde al aumento real del costo de vida: la anulación del tarifazo de la luz y el gas y la reestatización de las privatizadas bajo gestión de trabajadores y usuarios; la anulación del IVA, impuestos progresivos a los ricos y control popular de precios; ruptura con el FMI y demás usureros para volcar los recursos de la deuda a las necesidades obreras y populares. Y la convocatoria a elecciones para una Asamblea Constituyente, para que sea el pueblo el que decida democráticamente el rumbo del país y no los enjuagues de trastienda del gobierno y la oposición.

En tercer lugar para llevar adelante con más fuerza esas tareas y la pelea por lograrlas, se coloca la necesidad de poner en pie una nueva alternativa política, de izquierda anticapitalista, amplia y unitaria, que promueva un nuevo modelo de país, un modelo socialista. Convocamos a todos los compañeros que compartieron con nosotros el evento del sábado14 en Racing y a los que comparten con nosotros las luchas en todos los ámbitos a sumarse al MST para pelear por esa nueva alternativa. Para impulsar la unidad para que el subte gane. Para disputar junto a nosotros por el modelo sindical alternativo a la CGT, distinto al de la CTA y al practicado por otras corrientes de izquierda que no sirve como alternativa a la vieja burocracia. Y también para avanzar en las demás soluciones socialistas que hacen falta para lograr un cambio estructural en el país.


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