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Macri y los K niegan el derecho al matrimonio gay

El martes 1º, en un Registro Civil porteño, se iban a casar dos varones: Alex Freyre y José María Di Bello, que además son activistas contra el sida. Siendo el primer caso de matrimonio gay en Latinoamérica, se generó un gran revuelo político.
Una jueza porteña los había autorizado. Y pese a las quejas de la máxima jerarquía de la Iglesia, llamativamente Mauricio Macri no apeló. Pero apenas una jueza nacional falló en contra, lo que no corresponde por ser de otra jurisdicción, Macri mostró su verdadera hilacha reaccionaria: no autorizó el casamiento y le pasó la papa caliente a la Corte Suprema.
Al conocer la negativa, decenas de activistas de la Federación GLTB, familiares y amigos de la pareja, figuras políticas que iban a salir de testigos entre las cuales estaba nuestra compañera Vilma Ripoll, que habían esperado horas en el Registro Civil, estallaron en abucheos. “Macri, basura, vos sos la dictadura”, sonó.
Vilma, que les había llevado un ramo de rosas a Alex y José María, fue muy aplaudida cuando afirmó: “Repudio con fuerza la actitud de Macri, que hoy se desdice de lo que dijo ayer. Pero también es cierto que el kirchnerismo sigue demorando la ley de matrimonio pese a tener mayoría en el Congreso. Además de los recursos judiciales, el único camino que los pone contra la pared es la movilización en la calle y por eso hay que seguirla hasta lograr la plena igualdad de derechos para todos y todas.”
La dirigente del MST, quien en 2002 como legisladora porteña impulsó la ley de unión civil como un primer paso, agregó al salir: “Tal como pasó con el divorcio, el matrimonio para personas del mismo sexo es un derecho democrático elemental que cada uno o cada una podrá utilizar o no. Sólo pueden negarlo los sectores más autoritarios, que pretenden imponerle sus dogmas a toda la sociedad.”

P. V.

Apareció Federica, la hija de la docente porteña

El sábado 28 a la tarde, Federica Anconetani, de 12 años, hija de la maestra Claudia Barrientos, salió de su casa… y no volvió. A Claudia, la comisaría 34ª de la Policía Federal recién le tomó la denuncia a la una de la madrugada.
El domingo empezó la cadena de mensajes. Compañeras y compañeros docentes, dirigentes de UTE y ADEMYS, compañeritos de Federica, familiares, vecinos, referentes políticos como Tito Nenna, Fabio Basteiro, Marcelo Ramal y Vilma Ripoll, quien no dejó ministro, comisario y funcionario sin presionar. Todos juntos, movilizados por la aparición de la nena y sin descartar ninguna hipótesis.
Esa misma tarde se hizo un corte en Inclan y Avenida La Plata. El lunes hubo asambleas en las escuelas de Federica y de Claudia, con participación de los chicos. Se convocó una marcha para las 18… ¡y de pronto volvió Federica! Dos vecinas la encontraron, a un par de cuadras de la casa, desorientada, con un pequeño moretón en la pera, pero bien.
Ahora habrá que investigar si fue sólo un problema personal o, lo realmente grave, un intento de secuestro o de redes de trata. Pero lo cierto es que, una vez más, la fuerza de la movilización y la difusión mediática fueron decisivas para que Federica reapareciera.

P. V.

Acto de la CORREPI

El viernes 20, en la Plaza de Mayo, junto a familiares de víctimas del gatillo fácil, se presentó el Archivo de casos 2009. La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, que lidera la abogada María del Carmen Verdú, denunció que en la Argentina un pibe es asesinado cada 28 horas por la policía. También se denunció la criminalización de la protesta social, las detenciones arbitrarias y la barbarie policial, con casos como el del joven Rubén Carballo en el recital de Viejas Locas. Al acto asistieron Vilma Ripoll, Luis Orellana -del CADHU- y un grupo de jóvenes del MST.

Mano dura desde más chicos

El miércoles 25, el Senado nacional dio media sanción al “nuevo régimen penal juvenil”, que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Establece un régimen propio, distinto al de los adultos, pero a fin de criminalizar a los menores. Esta política represiva, que también impulsan Daniel Scioli y otros gobernadores, ha fracasado en todo el mundo y evade la raíz del problema. Los jóvenes y niños son usados como mano de obra barata por las mafias del delito, que están ligadas al aparato policial y político. Esa corrupción oficial es la que hay que liquidar para combatir la inseguridad.


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