Cumbre climática en Copenhague

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Cambiemos el sistema, no el clima

Del 7 al 18 de diciembre se lleva a cabo la conferencia de Naciones Unidas contra el calentamiento climático. Delegados de 192 países discuten cómo dejar de contaminar, limpiar el planeta y quién paga los costos de disminuir la contaminación.
Los líderes de China y EE.UU., los más desarrollados, contaminantes y consumidores del mundo, no avanzan ni en la más mínima concesión frente a las negociaciones. Era esperable que las grandes potencias hegemo-nizaran la cumbre y por eso nadie se esperanzó con un resultado positivo. Justamente porque buscan las soluciones dentro de su lógica capitalista es que, mediante un complejísimo sistema de bonos que cotizan en Bolsa, ponen precio al medio ambiente haciendo que contaminar les “cueste” dinero a los Estados y corporaciones. Por ejemplo, una empresa que en Misiones eche una tonelada de CO2 a la atmósfera puede remediarlo con 20 pesos por año . Un absurdo trágico que se ha transformado en un gran negocio para algunos.
El desequilibrio del sistema climático da lugar a los episodios extremos más frecuentes de calor y lluvias, como ciclones tropicales, huracanes, o como aquellos fenómenos tan bien conocidos en nuestra región: inundaciones y sequías intensas, pérdida de biodiversidad, corrimientos de tierras (Tartagal), aumento del nivel del mar, escasez de agua potable (sierras de Córdoba, zona cordillerana del NOA), menor rendimiento, deterioro o pérdida de tierras agrícolas, menor producción agrícola, pérdidas de ganado y extinción de ecosistemas, entre otros. Estos fenómenos dan lugar a crisis alimentarias, hambruna, enfermedades, muertes y desplazamientos.
A esta situación se suma para nuestra región latinoamericana la introducción de los transgénicos, los monocultivos y la industrialización de la agricultura, fuertemente promovida por empresas que suponen una grave amenaza para la estabilidad y diversidad de los ecosistemas. Además, esto acarrea la marginalización y el empobrecimiento de los pequeños campesinos, los expulsa de sus tierras y los condena a las periferias de las grandes ciudades, en la miseria y la desocupación.
Estas consecuencias del cambio climático, junto a la desigualdad social creciente y las graves repercusiones en nuestro medio ambiente, ya están devastando las vidas de millones de personas y comunidades locales. Ahora bien, nosotros, los pueblos, no estamos dispuestos a aceptar que ése sea nuestro destino. Por todo el mundo se está avanzando en organización, de diversas maneras, con diferentes ritmos, pero con el claro objetivo de detener esta barbarie, y qué mejor muestra de esto que la masiva movilización de más de 100.000 personas en Copenhague, enfrentando la represión de las fuerzas de seguridad danesas.
El capitalismo es el verdadero y único responsable de la crisis que nos toca vivir. No podemos esperar nada de sus falsas soluciones a la hora de resolver la crisis ecológica mundial. Ellas son un manotazo de ahogado, que no permite disminuir las emisiones de gases con efecto invernadero y que agrava las desigualdades.
Los ecosocialistas creemos que responder realmente a la crisis climática implica una transformación revolucionaria de los modos de producción y por lo tanto de todo el sistema de organización social y de las relaciones de producción que lo rigen.
Es importante entonces restablecer en el centro de la escena la democracia en su versión más extrema, preguntándonos: ¿quién decide lo que hace falta producir, cómo, para responder a qué necesidades, en función de qué urgencias y con cuál organización del trabajo? Igualmente, ¿cómo transportarse, organizar los territorios y el consumo de energía? Todas estas cuestiones hoy son dejadas en manos de algunos dirigentes, de Estados o de empresas, y hace falta reapropiarse colectivamente de ellas, tomando real posesión de nuestros destinos.
La manifestación internacional de Copenhague del 12 de diciembre fue un paso más de la marcha de este movimiento, que enfrenta a los poderosos del mundo. Después de Copenhague, la lucha continúa en cada trinchera. Los ecosocialistas del MST y los independientes llamamos a unirse a esta causa.

Fuentes: http://www.npa2009.org/content/urgence-climatique-justice-sociale -http://www.klimaforum09.org

Traducción: Lucía

Carolina Dome


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