Los Kirchner y Scioli

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Responsables del desastre
bonaerense

Están saliendo a flote problemas estructurales que debilitan el futuro político de los K y Scioli. Es necesario luchar para que la decadencia del sistema no siga golpeando a los trabajadores y el pueblo.


Guillermo García Congresal del SUTEBA

En lo económico, han quebrado la provincia… Las dificultades en reunir el dinero para el pago de sueldos, el atraso de meses en el pago a proveedores que desabastece hospitales y comedores, la subejecución de obras presupuestadas y la utilización de fondos del IPS, vaciando las arcas provisionales.
La inseguridad está al rojo vivo. El accidente de los Pomar puso de manifiesto una estructura policial, que sólo se protege a sí misma para tapar su ineptitud y su corrupción. Demostrando ante millones que la herramienta a la que recurre Scioli, y a la que quiere darle más poder para combatir la inseguridad (Código Contravencional), es una de sus causas.
La crisis política avanza. Las renuncias del hermano del Gobernador abandonando el barco por discrepancias con el gobierno nacional y la de Zin, Ministro de Salud, provocada por su relación con la mafia de los remedios truchos, hicieron explotar por el aire el lanzamiento del plan quinquenal con el que pretendían retomar la iniciativa política ante el descrédito acelerado que está sufriendo Scioli y lanzar su reelección para el 2011.
La crisis social se profundiza. La salud y la educación pública desfinanciadas por años están sumergidas en conflictos crónicos y cierran el año con sus demandas sin resolver. La desocupación y la miseria que vuelven a crecer por la crisis mundial y la inflación a pesar del INDEC.

“Una tormenta perfecta”

Con esta frase una periodista sintetizó la suma de problemas que recorren la provincia de Buenos Aires a dos años del gobierno de Scioli. Este empleado obediente de los K, que acompaña la centralización recaudatoria al servicio del pago de los “compromisos externos” y la “billetera K”, que lleva a la provincia a tener la menor participación en la recaudación nacional de los últimos 20 años, recibiendo sólo $ 615 por habitante cuando Santa Cruz recibe $ 3.000, sumergiéndonos en una decadencia de miseria e inseguridad.
Esto se refleja en el presupuesto para el 2010 que contempla un déficit fiscal de más de 5 mil millones de pesos. Para la educación se destina un 6 % menos que en el 2002 como ejemplo de que el ajuste K continúa. Y a la salud le asignan el presupuesto más bajo del país.
La inseguridad que crece proporcionalmente en cantidad y violencia al ritmo del deterioro social, va a continuar mientras se mantengan este plan económico, esta policía y este sistema judicial. La baja en la edad de imputabilidad y el Código Contravencional que quieren votar antes de fin de año, sólo aportaran mayor violencia a los hechos delictivos.
El gobierno provincial va perdiendo también su base social a un ritmo parecido al gobierno nacional, lo que preanuncia que se van a seguir dando situaciones de “tormenta perfecta” como esta semana exponiéndolo en toda su debilidad. Al igual que el gobierno nacional, la “fortaleza” de Scioli está en una oposición que apuntala la gobernabilidad porque no tiene ninguna alternativa diferente a este modelo y cambia cuotas de poder en el directorio del Banco Provincia y la Defensoría “del Pueblo” provincial.
Y claramente apuntala también al gobierno el papel cómplice de las centrales sindicales, CGT y CTA con sus matices, que hacen lo imposible para que no se unifiquen los reclamos y se organicen verdaderos planes de lucha que contarían con la simpatía y apoyo de sectores amplios de la población que sienten que así no se puede continuar. La lucha de la salud en Tucumán es un ejemplo.
Este es el desafío, los trabajadores tenemos que trabajar para unificar nuestros reclamos y el camino es crear las condiciones para que las bases decidan, no dejar en manos de los dirigentes la decisión de cómo luchar, e ir desarrollando nuestras propias soluciones a estos problemas. Peleando no solamente por el salario y las condiciones de trabajo, sino por un aumento sustancial de los presupuestos sociales. Para ello hay que producir una clara reforma tributaria, parando los impuestos al consumo e implemen-tando fuertes gravámenes progresivos a las grandes fortunas de la provincia, dejando de pagar la deuda pública con los acreedores externos y con la tesorería nacional que se roba la coparticipación para desviarla hacia las arcas K. Primeros pasos hacia un nuevo proyecto de provincia en el marco de un modelo socialista de país.


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