Sobrero y la Bordó:

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Una actitud divisionista y lamentable

La forzada polémica entre nulidad o absolución mostró algo más. Al final del primer día del juicio, algunos delegados con Sobrero a la cabeza, atacaron en la puerta del juzgado a los activistas enjuiciados de la Violeta y a los abogados del CADHU. Al otro día, el ataque siguió adentro del juzgado. Afuera, cantos e insultos contra trabajadores procesados y sus abogados, ante el juzgado y la empresa. Adentro, delegados de la Bordó hostigaban a los compañeros procesados y a sus defensores. Incluso quemaron a uno con un cigarrillo. Y Edgardo Reynoso, a otro compañero que se sentó detrás del abogado para consultar temas para la defensa, lo hizo sacar de su asiento ¡llamando a la policía!
Más allá de la polémica por el juicio, estas amenazas, insultos y provocaciones vergonzosas mostraron la decadencia sindical y política de los máximos referentes la Bordó y a la vez dirigentes de Izquierda Socialista, así como su total desprecio por el más básico sentido de compañerismo obrero. Máxime cuando lo que se debía mostrar frente a la empresa y la justicia patronal era una necesaria unidad.
El ataque es más injustificable porque los defensores del propio Sobrero habían pedido la nulidad en el 2006. Además, tres semanas antes de este juicio, nuestros abogados se reunieron con los de Sobrero a fin de unificar la defensa y les avisaron que pedirían la nulidad de arranque. Nunca hubo objeción, hasta que al final del primer día se montó la provocación. Es falso que la nulidad alargaba el juicio y comprometía las paritarias: el juez tenía 10 días como máximo para expedirse. Encima, la defensa de Sobrero en su alegato final repitió el pedido de nulidad.
Es necesario debatir en el Sarmiento y entre los más de 5.000 luchadores procesados esta actitud de pedir ser juzgados como hizo Sobrero. Renunció de antemano al desprocesamiento de los luchadores, consigna que siempre levantó toda la izquierda y las organizaciones populares. También hay que debatir por qué en el juicio le agradeció al fiscal que se lo juzgue y con aparente desinterés dijo “ya no lo tengo que hacer más”, refiriéndose al corte de vías. ¿Renuncia también por anticipado a una herramienta que, como en aquel paro, podemos necesitar? Que desde el 2004 nunca más se hayan parado los trenes en el Sarmiento no implica que mañana no haya que parar o cortar vías.
Semejantes hechos no pueden menos que preocupar a todos los trabajadores, empezando por los del Sarmiento. Sobrero, Reynoso y su gente se alejan de principios obreros tan básicos como evitar divisiones frente a los patrones y su justicia. Más si esa división es forzada y contra compañeros enjuiciados por la misma lucha. Esto lo sabe cualquier trabajador de base. Más, si es un luchador. Mucho más, si es delegado o dirigente. Y mucho más todavía, si es militante de izquierda o dice serlo.
Esta actitud lamentable muestra un fuerte desprecio de estos dirigentes de la Bordó y de IS hacia todos los ferroviarios y el conjunto de trabajadores en lucha.

Jorge Núñez


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