Derechos Humanos

Spread the love

Con el sello de la mafia policial

Es la marca que dejó el robo en las oficinas de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

Sara Derotier de Cobacho, titular de la Secretaría fue la víctima directa de un accionar mafioso que involucra a la policía bonaerense. Hay muchas cosas por investigar y aclarar para que los responsables sean castigados.
En el robo se sustrajeron de la Secretaría una notebook de Cobacho, sus celulares, dinero y, algo no menor, una serie de expedientes o archivos que según las versiones estarían relacionados con juicios a represores que se están por iniciar y/o con la causa de la desaparición forzada de Luciano Arruga, quién desapareció luego de negarse a “trabajar” cometiendo delitos para la Bonaerense.
Si bien el “robo” no está totalmente aclarado en estos días le “devolvieron” a Cobacho su notebook y otras pertenencias ¡aunque a nadie se le ocurrió pedirle a los “restituyentes” sus datos o detenerlos para ver por qué tenían esas cosas! si se sabe que serían delincuentes de íntima relación con la Policía Bonaerense, y el que recibió, o hizo de “puente” es un agente de Narcóticos… También se conoció la detención de uno de los “asaltantes”, reconocido por la misma Cobacho: Mateos, un policía que recientemente fue exonerado pues meses atrás fue parte de un ajuste de cuentas en el cual resultó muerto un pibe ocho años. Mateos también se desempeñaba en Narcóticos.
A la par de estos hechos, se dieron una serie de cambios en la Auditoría General de Asuntos Internos, organismo encargado de controlar e investigar las irregularidades y delitos cometidos dentro de la Bonaerense. Según denunció ATE se despidieron a varios trabajadores y abogados que tenían en sus manos gran cantidad de causas e investigaciones contra la Policía. En el año 2004, éste organismo estaba formado por un 70 % de civiles y un 30 % de policías… ¡hoy esa cifra se invirtió!
La gestión del Ministro de Seguridad Carlos Stornelli y la del Gobernador Daniel Scioli avalan ésta política (Scioli firmó la cesantía de los abogados de Asuntos Internos que investigaban a la Policía) y no sólo eso, ceden permanentemente a todos los reclamos y exigencias de la cúpula policial, y miran para otro lado cada vez que se denuncia ilícitos por parte de ésta fuerza.
Nosotros repudiamos el ataque sufrido por la señora Cobacho y por los empleados de la Secretaría, pero también debemos decir que si éstos hechos son posibles es porque se sigue sosteniendo desde los gobiernos al aparato podrido, corrupto y asesino de la Policía (y en este caso se trata de la Bonarense, pero todas las fuerzas de inseguridad del país tienen el mismo accionar). Y esto es así pues esa misma policía es la que les sirve para reprimir las luchas, los conflictos, es la policía que asesinó a Kosteki y Santillán, es la que desaloja a sangre y fuego Terrabusi a pedido de la patronal yanqui, es la que acude sin chistar cada vez que se les manda a defender “las instituciones” o cada vez que alguien se alza contra este sistema injusto, sea en una fábrica, en un barrio, en una Facultad, en una calle…
Por eso creemos que la solución es desmantelar el aparato represivo, empezando por todos los integrantes de la fuerza que vienen desde la Dictadura y antes y que son los formadores de los “cuadros” actuales de la policía, separando a todos los sospechados e implicados en ilícitos, implementando la elección de los comisarios por el voto popular, la sindicalización de la base policial para romper con la “obediencia debida”. Juzgando y metiendo presos a todos los policías que son parte de las redes de prostitución, de narcotráfico, de secuestros extorsivos, de robos, de reclutamiento de pibes para los mismos y de las redes de recaudación por “protección” que existen y que cualquier vecino en cualquier barrio conoce.
Pero es claro que no va a ser éste gobierno el que de esos pasos… pues no tiene la decisión ni la intención de hacerlo, ya que son parte en muchos casos de éste entramado de corrupción y delito, y como decíamos, necesitan también de esa mano de obra dispuesta a acatar cualquier orden lanzada desde el poder político.
Y es claro también que la impunidad de ayer y de hoy garantizan la impunidad de mañana, y es esa impunidad la que necesitan de acompañamiento para seguir im-plementando sus políticas de saqueo y ajuste al pueblo trabajador.
Por eso la lucha contra la impunidad no va separada de la lucha política, y los puntos que planteamos (el desmantelamien-to del aparato represivo, la elección de los comisarios por voto popular, etc.) no pueden ir separados de un programa político distinto, que luche por un cambio de fondo, es decir por un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Juan Bonatto Seoane


Publicado

en

por

Etiquetas: