Editorial

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Sainete K

Sin avizorarse todavía cuántos nuevos actos faltan representarse, el embrollo entre la monarKa de los DNU y el “oKupa” Redrado merecería figurar en el podio de los sainetes criollos. Lamentablemente no se trata de ficción, sino de realidad y un nuevo intento de que los platos rotos los paguemos los trabajadores y el pueblo. La nueva y fenomenal crisis que se armó en el gobierno y el conjunto de la institucionalidad del régimen capitalista, dista de ser simplemente una expresión aislada y exclusiva de la debacle del matrimonio K.

Refleja en primer lugar que el gobierno y el modelo de los K. está completamente agotado, que la debacle que se inició con la rebelión agraria y el repudio de millones al autoritarismo y la inflación, que se expresó en la derrota electoral de junio pasado y que creció sobremanera con los cachetazos propinados por la conflictividad obrera y popular del último año y sus grandes luchas, se sigue profundizando. No es la primera vez que los K pagan deuda con reservas (¡y con Redrado!). Pero es evidente que los márgenes políticos y económicos de ahora no son los mismos de las épocas en que los K gozaban de buena salud. Los resultados están a la vista. Sobre el cierre de esta edición, Cristina reconoce que ya no puede salir del país por la desconfianza en su vice que juega de opositor.

En segundo lugar refleja la tremen da crisis del régimen político de conjunto, la división de los sectores de establishment y su incertidumbre ante la debilidad de los K pero también de un proyecto opositor burgués de recambio, para enfrentar la crisis capitalista. Los líos inéditos entre las instituciones legislativas, ejecutivas y judiciales, generan un estado de anarquía preocupante para los de arriba, lejos del clima de paz social e institucional que necesitan para un país “normal”.

En tercer lugar reflejan las necesidades tremendas que tienen de recomponer las posibilidades de pedir plata en el exterior y seguir endeudando al país, haciendo los deberes con el imperialismo en el marco de la crisis internacional. Hoy tratan de pagar a costa de lo que sea, de las reservas y del hambre del pueblo, la desocupación y la pobreza crecientes.

La oposición burguesa de todo pelaje, ha salido a despegarse políticamente con miras a intentar fortalecerse como alternativa de recambio. Por eso Cobos y hasta el mismísimo Duhalde se posicionan y postulan. Pero, siempre con el espejo de un nuevo Argentinazo en ciernes y los peligros de comprometer la gobernabilidad, y ante la espiral que esta crisis fue generando, están tratando de poner paños fríos.

Los K quieren gobernar por decreto y abonar a un capitalismo de amigos; la UCR y sus socios y el PJ disidente y sus amigos del PRO, a un “capitalismo serio” y que las transas se hagan en el parlamento. Pero, más allá de los matices, todos coinciden en pagar la deuda, dicen que es cosa del pasado discutir su legitimidad y acuerdan también en su estrategia de sostener y recomponer un modelo capitalista de país. Por eso ninguno quiere que la sangre llegue al río y se caiga el operativo canje con los acreedores, tan aplaudido desde el establishment.

Es tal la necesidad de acordar y frenar esta crisis que, frente al planteo de Solanas y P. Sur de “investigar el origen de la deuda en el Congreso”, ahora toda la oposición y hasta el mismísimo Néstor K. estarían por una “comisión investigadora”, ojo, por supuesto para tratar de cerrar filas con la centroizquierda y que nada se termine investigando. Desde ya que cualquier investigación debería ser independiente y en manos de organizaciones populares, aunque hay sobradas evidencias en los estudios de Olmos y el fallo de Ballesteros, de la ilegitimidad de la deuda.

Los K quieren pagar con reservas y tener las partidas presupuestarias libres para poder hacer caja, frente a las adversidades económicas y políticas de la crisis, necesitan comprar voluntades de intendentes y gobernadores para subsistir. Los radicales y pejotistas quieren que se pague con lo que está presupuestado por el propio congreso. El neoliberal Redrado, transformado en el payaso de este circo, todo un símbolo de la crisis del régimen y el sistema que no logra mantener ni siquiera en los aspectos formales a una institución vertebral como el Banco Central.
Esta nueva crisis desnudó una vez más la verdadera cara de los K que no tiene nada de nacional y popular y sí de puntuales pagadores de deuda con el hambre del pueblo. También de las variantes opositoras que quieren pagar pero con “otros modales”. Otro saldo de esta crisis que nadie de ellos cuestiona: la tremenda dependencia semicolonial; nos embargan y estamos sujetos a los tribunales yanquis. Una verdadera vergüenza.

Frente a esta crisis los socialistas revolucionarios llamamos a la mayor unidad de acción para parar la sangría de la deuda. Para que no salga ni un solo dólar más del país. Se necesita la mayor movilización para que no se pague un peso más. Que esa plata vaya a trabajo, salario, salud y educación. El fallo Ballesteros ha sido contundente. Nosotros creemos que toda la deuda es ilegítima y que ya se pagó varias veces porque es un mecanismo fraudulento de enajenación y saqueo. A diferencia del resto de los sectores opositores, Pino Solanas y Proyecto Sur han presentado denuncias contra la deuda y algunos de sus miembros han participado de reuniones y acciones que hemos hecho con sectores de izquierda y del nacionalismo popular que tenemos que redoblar y profundizar. Aunque no han llamado a movilizar masivamente, que es lo que se necesita, creemos que más que nunca tenemos que sumar fuerzas en la mayor unidad de acción para movilizar y generar un amplio movimiento por el no pago de la deuda.

El no pago de la deuda, debe ser una primera y clave medida. Como parte de un plan económico obrero y popular alternativo de emergencia para generar trabajo y presupuestos sociales y apuntar a una salida a la crisis desde los trabajadores. Para recuperar nuestro patrimonio y apuntar a un nuevo modelo de país que rompa todos los lazos con el imperialismo, sus pactos políticos y económicos, que avance hacia la Segunda y Definitiva Independencia Nacional. Y planteando una acción común contra el pago de la deuda a Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Los K quieren todo por decreto, la oposición todo por el parlamento, nadie plantea consultar al pueblo. No sólo el pueblo debe decidir lo de la deuda sino cómo reorganizar el país sobre nuevas bases. Por ello, junto a la pelea por el no pago, la Segunda Independencia y un plan económico alternativo, hay que bregar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, donde el pueblo debata y decida.
El MST está al servicio de esta pelea. Te invitamos a sumarte para darla juntos y fortalecer una alternativa socialista y de izquierda.


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