Aunque los K y la “oposición” patronal se pelean

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Todos quieren pagar la deuda

Sigue el sainete. Redrado se fue del Banco Central y Cristina puso a Marcó del Pont. Gobierno y “opositores” discuten el cómo y el cuándo, pero coinciden en pagar la deuda externa que es totalmente ilegítima y dibujada.


Vilma Ripoll

Si un turista desprevenido, recién llegado al país, le echara un vistazo a los titulares de las noticias de las últimas semanas, de movida sacaría la conclusión de que el gobierno K y la oposición parlamentaria se están sacando los ojos. O al menos, quedaría bastante confundido.
La presidenta decreta formar un “Fondo del Bicentenario” para pagar deuda con reservas. La oposición salta en contra y dice que el decreto es ilegal. Es que si el gobierno nacional paga deuda mediante ese Fondo, puede echar mano a la plata que para esa misma finalidad ya está en el Presupuesto 2010 y usarla para hacer clientelismo pre-electoral.
El titular del Banco Central, Redrado, puesto por Néstor K hace más de cinco años, demora el Fondo. Con otro decretazo, Cristina K lo echa. En vez de irse, Redrado se atrinchera en su cargo con aval de una jueza. Néstor K denuncia una “conspiración” de la oposición, incluido el vicepresidente Cobos. La UCR, el PRO y la Coalición Cívica plantean que Redrado siga y que decida el Congreso. El gobierno también apela a la justicia, llegando a la Corte Suprema, que se debe pronunciar sobre el bendito Fondo.
En medio de semejantes líos, la UCR y la Coalición le inician juicio a Néstor K por su escandalosa compra de dos millones de dólares. A su vez el gobierno denuncia penalmente a un diputado del PRO. Las acusaciones cruzadas suben de tono. Redrado, que no se quería ir, al final renuncia. El gobierno, que quería echarlo, no se la acepta. En la comisión bicameral Cobos, antes enfrentado a los K, vota a favor del gobierno. Sectores de la oposición parlamentaria ahora denuncian a Redrado y al directorio del Central. Y todo por el estilo…
Estos enredos, con aires de culebrón, muestran que hay roces reales y que la crisis del régimen político no está resuelta. En el año previo a la elección presidencial del 2011 es natural que los debates suban de temperatura.
Pero más allá de los embrollos políticos e institucionales, y por encima de las diferencias tácticas o de forma, el gobierno K y el grueso de la oposición coinciden en la cuestión de fondo: pagar la deuda externa, que es trucha por donde se la mire (ver Preguntas…).
Sea con los dólares de las reservas o los pesos del Presupuesto nacional, con el DNU de Cristina o un pacto en el Congreso, con mayor o menor autonomía del BCRA, unos y otros coinciden en pagar. Y ante eso, sus demás divergencias son secundarias.

Marcó del Pont: la misma línea con nueva cara

Ido Redrado, Cristina puso al frente del Banco Central a la economista Mercedes Marcó del Pont. De origen desarrollista, o sea defensora del sector patronal industrial, en 1989 fue asesora de la Secretaría de Planificación de Menem y, en 2002, del Ministerio de la Producción de Duhalde.
Luego apoyó a los K, fue diputada nacional y titular del Banco Nación. Además de tales antecedentes, que no nos parecen elogiables, la clave es que fue designada para cumplir órdenes del gobierno, concretar el Fondo del Bicentenario y pagar la deuda.
La política de cumplir con los usureros internacionales no se modificó ni en una coma. Y para poner en marcha su vergonzoso Fondo, el matrimonio presidencial chantajea a las provincias, al Congreso y a la Corte.

Proyecto Sur critica la deuda, pero no moviliza

Apenas subió Marcó del Pont, Pino Solanas y Claudio Lozano la elogiaron por su trayectoria. Luego, acertadamente, criticaron que viene a seguir el mismo proyecto. Los dirigentes de Proyecto Sur han cuestionado el Fondo del Bicentenario y la deuda externa y propusieron que el Congreso investigue su legitimidad e incluso congelar todo pago.
Pero como lo saben de sobra, si no hay movilización popular este gobierno no va a congelar ningún pago y este Congreso cómplice de legitimar la deuda tampoco va a investigar nada. Y en este sentido Solanas y Lozano, pudiendo hacerlo porque tienen el reconocimiento de amplios sectores, lamentablemente no han estado a la altura de su responsabilidad. Hasta ahora no han hecho un solo llamado a movilizar, único camino para imponer algún avance efectivo.
Si Proyecto Sur fuera coherente con lo que dice, se debería sumar a la unidad de acción y convocar contra la deuda. Hay que reclamarle que lo haga. Si no lo hace confirmará las limitaciones estructurales de la centroizquierda, que de vez en cuando hace denuncias correctas pero jamás es consecuente en movilizar porque también es parte integrante del sistema capitalista.

La salida empieza por no pagar

A 200 años de la Revolución de Mayo, en el año del Bicentenario de la Independencia, los Kirchner, el PJ, la UCR y toda la oposición patronal comparten la estrategia de mantener la sumisión de nuestro país al imperialismo.
Nosotros queremos lo opuesto. Llamamos a impulsar el no pago de la deuda, para que esos millones se vuelquen a dar trabajo, salario, vivienda, salud y educación. Queremos romper la rueda de la dependencia del FMI, Banco Mundial, BID, fondos buitres y demás usureros internacionales. Queremos que la crisis la paguen los capitalistas, que son los que las causaron, y no el pueblo trabajador y los sectores medios.
El no pago podría ser el primer paso de un plan económico alternativo. Para evitar que siga la brutal fuga de capitales, que en los dos últimos años trepó a casi 40.000 millones de dólares, hay que nacionalizar la banca bajo el control de los trabajadores.
Junto con eso, ante la inflación hay que anular el IVA de la canasta familiar e indexar los sueldos y jubilaciones. Otras medidas necesarias, por ejemplo, serían prohibir los despidos por ley y nacionalizar toda gran empresa que incumpla, reestatizar el petróleo y demás recursos naturales, y realizar una profunda reforma agraria que incluya expropiar a la oligarquía y los grandes pools.
Los trabajadores y el pueblo tenemos que ser partícipes directos de los destinos del país, debatiendo y decidiendo democráticamente un nuevo modelo económico y político. El capitalismo no va más. Sostenemos que la única salida de fondo para lograr la Segunda y Definitiva Independencia es con un gobierno de los trabajadores y el pueblo, en el camino de una Argentina distinta, una Argentina socialista.
Esta batalla requiere de una alternativa política fuerte y dispuesta a luchar por cambios de fondo, que es todo otro debate. Desde el MST-Nueva Izquierda creemos que estos son los grandes desafíos que hoy están planteados.

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