Haití

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Ayuda sí, invasión no

Haití fue arrasada.Se estima que han muerto más de 240.000 personas. Toda su infraestructura fue destruida. El país está tan cerca de los EE.UU. que el imperialismo lo considera de su zona de influencia directa.

Haití no es pobre, la hicieron así

“La vulnerabilidad de Haití a los desastres naturales, a su escases de alimentos, a la pobreza, a la tala de árboles y a la carencia de la infraestructura, no es accidental. Decir que es la nación más pobre del hemisferio occidental es equivocado; Haití fue hecha pobre por Francia, los Estados Unidos, Gran Bretaña, otros poderes occidentales y por el FMI y el Banco Mundial.” The Nation, 15/01/2010. Básicamente fue así. En su momento los poderes coloniales, luego la primer superpotencia mundial, EE.UU. que la invadió en 1888 y la intervino por casi 30 años entre 1915 y 1934.Y después las dictaduras de Papá Doc y Baby Doc desde 1957 hasta 1986, permitieron que se aplicaran las recetas del FMI endeudando al estado haitiano, anclándolo definitivamente en la dependencia y la miseria. Y, para colmo de males, hicieron desaparecer casi 40.000 personas con su banda paramilitar llamada Tonton Macoute.
En los últimos 5 años la intervención militar de los cascos azules de la ONU, no hizo otra cosa que garantizar el negocio de las multinacionales, incluso reprimiendo a las masas hambrientas cuando salieron masivamente a las calles a buscar comida hace poco tiempo.
En Haití la brecha entre ricos y pobres es abismal. Mientras los 10% más pobres sólo usufructúan el 0,7% del PBI, el 10% más rico se queda con el 47,7%. El 80% de la población está desempleada y vive con 1 dólar por día. La mayoría carece de agua potable.
Los cascos azules de Brasil y Argentina encabezaban una misión de 15.000 marines a Haití. Y se espera que lleguen 10.000 más en las próximas semanas. La imagen de decenas de marines custodiando la destruida casa de gobierno haitiano en Puerto Príncipe denota a las claras cual es su verdadero objetivo en Haití.

La excusa de la ayuda humanitaria

En 1993 Bush padre lanzó en Somalia una gran operación militar humanitaria que terminó algunos meses después dejando muchos muertos y ningún resultado para la población. Somalia sigue siendo la misma de siempre. Es más, los marines fueron rechazados. Existen muchos otros casos donde las operaciones militares se camuflan bajo operaciones humanitarias. Es el rol de los cascos azules de la Minustah en Haití. Ahora esto se amplifica.
Es el tercer intento norteamericano para tratar de dar una contraofensiva en el subcontinente latinoamericano. El primero fue el golpe en Honduras y el segundo las nuevas bases militares en Colombia. Ahora Haití.
Por lo pronto la IV Flota ya controla los aeropuertos de Jacmel en el sur de Haití y los de San Isidro y Barahoma en República Dominicana, cerca de la frontera haitiana. Pero la preocupación central está en la capital donde están 10.000 marines controlando los pocos lugares que quedaron en pie, los barrios más ricos y generalmente intereses ligados a las familias más poderosas y las multinacionales. Controlan el puerto, el aeropuerto y el barrio Petionville. Parece un calco de lo que la guardia nacional hizo en New Orleans luego del Huracán Katrina. Este despliegue militar no tiene absolutamente nada que ver con las necesidades que sufre el pueblo haitiano. Obama es el Bush negro de Puerto Príncipe y Haití se está convirtiendo en una mega base militar yanqui.

El “Plan Marshall”

El FMI dio un nuevo “préstamo” de 100 millones de dólares a Haití el 14 de enero bajo las condiciones típicas de estos casos: aumento de tarifas y congelamiento de salarios estatales. Un típico saqueo del FMI apenas dos días después del terremoto y cuando los muertos inundaban las calles de Puerto Príncipe. Ahora, la política imperialista tuvo un giro más pensado.
“El director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, pidió el miércoles un plan multilateral de ayuda para reconstruir la Haití devastada por el terremoto. Como el“Plan Marshall” de los EE.UU. que ayudó a la reconstrucción Europa después de la Segunda Guerra Mundial. El plan de ayuda no debe ser un acercamiento fragmentario sino algo que es mucho más grande: ocuparse de la reconstrucción del país, una cierta clase de plan Marshall que ahora necesitamos ejecutar para Haití.” Indicó también que, “la urgencia, hoy, es salvar gente. La urgencia, en algunas semanas, será la reconstrucción. La cosa más importante es que el FMI ahora está trabajando con todos los acreedores para intentar suprimir toda la deuda haitiana, incluyendo nuestro nuevo préstamo” Pan African News Agency, 21/01/2010. Los “Dick Cheney” están listos para el negocio de la reconstrucción.
Pero cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía. No sólo es reconstrucción. “La vida cotidiana y el futuro de Haití, en manos de EE.UU. implica que Washington dirigirá la recomposición del Estado y la gestión de un plan económico” Clarín, 24/01/2010. Este plan es político, económico y militar. En realidad estos dos últimos son subsidiarios del primero. En lo económico el objetivo es contrarrestar el ALBA, cuyos miembros son Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y está Honduras formalmente desde el gobierno de Zelaya y también las naciones isleñas de Dominica, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, pero con el objetivo de extenderse a República Dominicana y otras naciones del Caribe. En lo militar es sumarse a lo ya señalado de las bases militares para la IV Flota en la región. De todos modos no nos encontramos frente a la Alemania de postguerra y mucho menos frente a un auge de la economía capitalista sino en plena crisis. Por eso esta comparación con el plan Marshall es más política y militar que económica.
EE.UU pretende convertir a Haití en una nueva base para sus planes contrarrevolucionarios en el continente. Nosotros tenemos que hacer llegar la necesaria ayuda a las organizaciones de base del pueblo haitiano, sobre todo a las de los trabajadores, desarrollar los ya existentes comités que funcionan en los barrios que se organizan para cubrir las necesidades de salud, vivienda, alimentos y búsqueda de personas. El problema del gobierno en Haití saldrá a la luz tarde o temprano ya que no va a ser fácil contener la rabia de la gente. Hay que fortalecer a las organizaciones y dirigentes desde los trabajadores y el pueblo, incluso impulsando milicias populares, para que puedan responder a las necesidades concretas del momento e ir construyendo una alternativa política que pueda hacer valer la autodeterminación y la reconstrucción de su propio país..
Los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Paraguay tienen que poner todos los recursos disponibles para ayudar al pueblo haitiano. El gobierno argentino tiene que retirar las tropas en ese país, expropiar y enviar alimentos producidos por los grandes terratenientes y empresas.

¡Fuera las tropas imperialistas y sus cómplices!

La ayuda es indispensable, pero sobre la base de que se vayan las tropas yanquis y de la Mi-nustah. Una salida de fondo para Haitì no pasa por la reconstrucción capitalista. Muy por el contrario, el capitalismo somete al país a la más profunda pobreza y miseria, a la explotación y los padecimientos. El capitalismo hizo que no haya casas antisísmicas ni servicios esenciales. En una muestra de su carácter antihumano, los capitalistas regatean la ayuda a tal punto que los militares yanquis sólo trasladaron a su país 500 heridos graves y detuvieron el puente humanitario porque no tenían garantías de quién pagaría los gastos. Es escandaloso. Mientras tanto Obama gasta millones de dólares en salvar a las grandes empresas y financistas de su país, invierte sumas colosales en atacar a Afganistán y en fortalecer la presencia en Medio Oriente para amedrentar a Irán. Para atacar, invadir y guerrear tienen dinero, para ayudar a Haití los fondos no aparecen. La salida para Haití no es un plan de hambre y explotación capitalista. Es la organización del pueblo, la movilización y la lucha por el Socialismo.
Desde el MST venimos siendo parte de las iniciativas de movilización unitaria que se vienen concretando, como la marcha del viernes 5 a la Embajada yanqui. La movilización nacional y continental para echar a los yanquis es el mejor camino para apoyar el castigado pueblo haitiano.

Fabio Marucci


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