Kirchner y los dos millones de dólares

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Los exitosos K

El escándalo de la compra de dólares pone al desnudo una vez más como los K acrecientan su patrimonio personal con las ventajas y las amistades que brinda el poder.

Más allá del fin de las clases y las vacaciones, pareciera que el año no hubiera terminado nunca.
Con los (pocos) fuegos del fin de año apenas apagados, la desesperada intentona del gobierno por usar hasta el último peso y pagar la deuda, puso los pelos de punta de la inmensa mayoría del país.
En medio de este nuevo desastre K, apareció la cuestión de la compra de 2 millones de dólares, por parte de Néstor Kirchner. Justo antes de que aumentara. ¿Qué suerte, no? Ganó $ 300.000 con la movida.

Haciendo plata en los ´70

Así como la disputa por las reservas del Central nos lleva al debate de la estafa de la deuda; esta nueva perlita nos lleva directamente al verdadero origen de los Kirchner.
Lejos, muy lejos de la pretendida militancia “setentista” que amigos y enemigos les adjudican, Néstor y Cristina, trabajaron en el sur para las financieras que quitaban sus viviendas a cientos que no podían pagar sus deudas, completamente estafados por la famosa Ley 1050. En esa “militancia” está el origen de las primeras propiedades de los K.
La foto de Néstor, en su carácter de dirigente del PJ, flanqueando a miembros de la dictadura con mando en la Patagonia, es la necesaria (y precisa) correspondencia con la ubicación que tuvo en esos años.

Privatistas en los ´90

Continuando con el camino emprendido, en la década del ´90, el matrimonio impulsó con gran entusiasmo la entrega del petróleo y la privatización de YPF.
Es conocida la anécdota que cuenta que, faltándole a Menem un solo voto para lograr la aprobación del Congreso, los Kirchner pidieron el avión presidencial y mandaron a su diputado, que estaba internado y enyesado, a levantar la mano para consumar el saqueo.
“El mejor presidente de nuestra historia…agradezco que venga a visitarnos”, supo decir en aquellos años refiriéndose a su amigo Menem.
Concesiones y contratos con las empresas petroleras, regalías obtenidas, fueron fuente de jugosos negocios con que los K siguieron amasando su fortuna.

Calafate se escribe con K

Cientos, miles de metros cuadrados. El matrimonio adquirió a precios ridículamente bajos( 2,50 dólares la Ha) extensiones enormes de tierras fiscales en el Calafate, uno de los destinos turísticos más importantes del país. Luego las vendieron a 20. Ganaron 2 millones de dólares. Kirchner ya era presidente.
La estafa con las tierras fiscales (es decir, tierras de todos nosotros) fue denunciada. La fiscal que tenía que investigar a los Kirchner tenía dos problemas. El primero: ella también había participado del negocio. El segundo: era sobrina de Néstor y Cristina.
Hoy tienen un hotel majestuoso en la zona, controlado por Lázaro Báez, su empresario-testaferro-amigo. Y seguirán haciendo inversiones.

Gobernantes-gerentes de los empresarios…

Podríamos seguir los pasajes más importantes de la “trayectoria militante” de los K. Tendríamos que dedicarle una mención a los negocios del juego con Cristóbal López, las licitaciones con DeVido y las constructoras, etc.
Todo es prueba indestructible de que los Kirchner, en su provincia primero y en el país después, han gobernado y gobiernan jugando el papel de verdaderos gerentes de los grandes empresarios.
Cada obra, cada necesidad de algún municipio, etc. Todo es utilizado para favorecer a grandes empresarios amigos y asegurarles ganancias enormes y duraderas.
Lo que no podemos entender por más intentos que hacemos, es algún vestigio de compromiso con los sectores populares. Salvo su chofer, que hoy es dueño de varios diarios en Santa Cruz, el resto de los trabajadores tuvieron los salarios congelados durante años…y no precisamente por el clima austral.

…y también empresarios

La diputada Diana Conti, cumpliendo su patético papel de marioneta, justificó la millonaria operación y la fortuna K diciendo que “para enfrentar al establishment hay que tener un patrimonio muy grande, una vida ya hecha…para que tus hijos y tus nietos no te reprochen”.
Así se explicaba el aumento del 158% en el patrimonio declarado (ni hablemos de lo que no declaran).
Con todo lo repugnante que se presentan las justificaciones K (que ofenden a quienes desde la clandestinidad y dejando hasta la propia vida enfrentaron realmente al establishment), lo cierto es que nos muestran lo que son: un matrimonio de empresarios, haciendo negocios a costas del pueblo, aprovechando las ubicaciones políticas que logran –de la mano de PJ, Moyano, etc.- para aumentar sus ganancias.
Al revés de lo que sus discursos (y sus impresentables defensores) afirman, son del mismo sector que gobernó siempre el país.

Hay que terminar con los gobiernos de empresarios

Estamos en el año del Bicentenario. La fecha (pero sobre todo la situación que vivimos) empuja a un balance de nuestra historia, como condición indispensable para ir por el futuro que millones pretendemos.
Si hay una continuidad mantenida desde siempre, es que al país lo han gobernado los sectores oligárquicos y empresarios, asociados al imperialismo. Los Kirchner son un eslabón más de esta cadena que nos tiene maniatados.
El escándalo de los dos millones es uno más que puede incluirse con el aeropuerto de Anillaco, el robo del Pami, etc. Basta de permitir que, con el engaño de que no hay otra cosa, se mantengan siempre los mismos en el poder.
Si queremos terminar de una vez y para siempre con estas cosas, y recuperar el país para los de abajo, hay que terminar con estos gobiernos de empresarios y organizarse para pelear por una gobierno distinto, de los trabajadores y el pueblo.

Martín Torres


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