Panorama Político

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Más que una tormenta de verano

Con la salida de Redrado del Banco Central, sólo se cierra un capítulo de una crisis que parece no tener fin. En su génesis está presente la crisis capitalista internacional y la debacle del modelo K. que los fuerza a meter mano en las reservas para pagar deuda y rellenar la caja fiscal. En la forma en que evolucionó esta nueva crisis, con ribetes de culebrón espectacular, está la debacle de los Kirchner y la debilidad de la propia oposición que otra vez terminó colocándole muletas en aras de la gobernabilidad. Unos y otros coinciden en pagar deuda y ajustar para abajo. Mientras crecen los reclamos salariales y sociales, anunciando un marzo que promete nuevas tormentas. Y la necesidad de un cambio de rumbo y de una alternativa para impulsarlo.

El gobierno sale de esta fase de la crisis muy desgastado, pero también la oposición que terminó sacándole las papas del fuego, esta vez con el voto positivo de Cobos. Porque, más allá de las diferencias de estilo, ninguno quiere perjudicar la transición y más allá de los ritmos todos acuerdan en que la crisis la terminemos pagando los trabajadores y el pueblo. El gobierno, como ayer lo hizo metiéndole la mano a los chacareros y luego echando mano a la plata de las jubilaciones, ahora va por las reservas. Quiere pagar deuda, recomponer con el imperio y salvar fondos del presupuesto para rellenar la caja y tratar de acolchonar un poco la crisis social que se está agravando y que presenta para marzo un horizonte de peleas estatales y en los sectores barriales y desocupados. Los Kirchner quieren tratar de dosificar un ajuste que se torna inexorable por los márgenes económicos que se estrechan y porque le queda poco poder político para ejecutarlo.

Las razones de la crisis

La creación del Fondo del Bicentenario obedece sin dudas a la crisis internacional que ha colocado en la picota a un modelo económico que ya había evidenciado su rotundo fracaso. La finalidad de los DNU que desencadenaron el escándalo en cadena, fue manotear las reservas del Banco Central con dos objetivos fundamentales. Primero, recomponer las relaciones con el imperialismo y sus organismos financieros, con lo cual pretenden que nuestro país siga atado a esa rueda eterna la deuda fraudulenta de pagar a costa del pueblo, volver a pedir prestado al FMI, el Banco Mundial y el BID, es decir “recuperar el crédito externo”. Segundo: continuar haciendo caja para comprar las voluntades políticas de gobernadores, intendentes y punteros con vista a tratar de recomponer un maltrecho proyecto político para capear el temporal de la transición y por supuesto tras la quimera de la elección del 2011, en el marco de un odio creciente de los trabajadores y el pueblo.
Por más que el gobierno, con la anuencia de la oposición que votó en el parlamento, ya dispuso partidas por 25.000 millones de pesos para pagar vencimientos de la deuda externa en el presupuesto 2010, al destinar ahora reservas del Banco Central por un monto similar, le quedan liberadas aquellas partidas del Presupuesto para usarlas con otro destino. Se juntan las necesidades económicas y políticas de hacer caja. Los sectores burgueses de oposición “defienden” las reservas sólo para no dar a los K ventajas electorales. Pero todos coinciden en pagar la deuda, recomponer el crédito externo y ajustar para abajo.
Sólo por estas necesidades de caja, se puede entender que el gobierno insista en tamaño desgaste ahora en la arena parlamentaria para legalizar los DNU. Y salga a juntar votos y a extorsionar para lograr que se autorice el uso de las reservas.

Otra vez la oposición burguesa ayuda a los K

Como ocurrió cada vez que los K. estuvieron cerca de la cornisa, es la propia oposición la que termina por cerrar filas en aras de la gobernabilidad y abonan al mal menor de apuntalar a los Kirchner. Por eso, luego de tanto combate mediático postulándose como alternativa a los kirchner, tanto los peronistas disidentes como los radicales buscaron un acuerdo para que la sangre no llegue al río, pactando la salida de la “comisión bicameral”, acordando el reemplazo de Redrado, apoyando a Marcó del Pont (con elogios hasta de la centroizquierda) y esta vez con el voto positivo de Cobos demostrando ser un fiel fusible a favor de la salud del régimen. La Nación transmite palmariamente una de las mayores preocupaciones del establhisment por la ausencia de un recambio eficaz al kirchnerismo: “La propia oposición no podrá resignarse por mucho más tiempo a la opción entre lo malo y lo peor (…) es impotente ante los ojos de la sociedad (…)”
La crisis del régimen político que abrió el argentinazo y recrudeció con la debacle de los K dista de estar resuelta. Se expresa en la falta de un recambio político. Y las disputas entre las propias instituciones legislativas, ejecutivas y judiciales, son una muestra de ello.
Las encuestas no sólo expresan la ruptura de amplias franjas populares en la debacle cada vez más marcada de los K. que están en el peor momento de imagen negativa desde que son gobierno. Sino en que tampoco levantan cabeza las alternativas opositoras burguesas. Según el sociólogo Artemio López el 49% rechaza no solamente a los K sino a todas las variantes y hay nuevamente, como en los albores del 2001, una “caída vertical de la consideración ciudadana sobre la práctica política y los políticos acentuado desde la crisis de la 125”
Una expresión de que hace falta poner en pie una nueva alternativa desde la izquierda.

Los “brotes verdes” no aparecen

Cuando terminaba el año 2009, un coro de analistas económicos pretendieron llevar “tranquilidad al mercado”, difundiendo pronósticos favorables aseverando que lo peor de la crisis ya pasó. Avizorando “brotes verdes”, cese de la recesión y una nueva fase de crecimiento. Luego de la tormenta de verano, los pronósticos cambian y van siendo más realistas: no van a generarse empleo y se necesita ajuste en el gasto social para evitar un desborde inflacionario. No sólo porque siguen las malas noticias internacionales con la explicitación de “las crisis en Europa” y porque los comodities están bajos. Si no porque no hay perspectiva sustentable que se creen nuevos puestos de trabajo, el desempleo es de más de 2 dígitos, la pobreza sigue aumentando y la inflación va a ser un problema central en el 2010, reflejado desde ahora en el salto producido en el costo de la canasta básica. Que refleja crecientes penurias para amplias franjas populares que se van a profundizar. Es decir: vamos a un escenario donde un posible pequeño “rebote” no cambiará el curso del clima recesivo que va a seguir alimentando los fantasmas de despidos y suspensiones; y la inflación con una expectativa del 25% va a ser un flagelo al poder adquisitivo de los salarios y el nivel de vida popular. Todos los indicadores sociales han empeorado y son la base objetiva para las peleas que se vienen en estatales y privados. Por eso, el nuevo verso “nac & pop” que pretende desplegar el gobierno de un plan de corte desarrollista para abonar al crecimiento, es pura cháchara y solamente un barniz para embaucar desprevenidos como ya lo hicieron con las nacionalizaciones truchas, la ley de medios o agitando el fantasma de que “se viene la derecha”. La verdad es que se viene un mayor ajuste de cinturones para los trabajadores y el pueblo.

La caldera social se recalienta

Después de cerrar un trimestre de duras luchas en el 2009 y que la crisis política domine la escena nacional, todo indica que hacia marzo se recalientan las peleas obreras y populares. Los desocupados ya han anunciado un plan de lucha de medidas crecientes. Y suenan los tambores de las peleas por abrir las paritarias en el sector privado y la urgencia en recomponer los salarios depreciados del estado. Los estatales bonaerenses están presionando por abrir la discusión salarial. Son quince las provincias que amenazan con el no inicio de las clases en el sector docente. En salud hay varios conflictos que cruzan el país con Santiago del Estero a la cabeza. Y hay nuevas manifestaciones de rebelión contra la burocracia sindical y su modelo burocrático y verticalista como la manifestada por la lucha de los compañeros choferes de la UCRA. Siguiendo el camino de los trabajadores del subte, de la pelea de Terrabusi y de miles de luchadores que se preparan para un nuevo año de pelea, por el salario, las condiciones de trabajo y un nuevo modelo sindical donde la base decida.

El escenario que se viene

Más allá de los resultados de la contienda parlamentaria, con o sin DNU, el horizonte es de mayores expresiones de la crisis política, económica y social y un intento cada vez mayor de ajustar hacia abajo. Por ello, nuevos giros bruscos en la realidad producto de medidas del gobierno que en su debilidad debe recurrir a más autoritarismo y/o producto de la emergencia de la crisis social, nos presentan un escenario de nuevas confrontaciones donde el fantasma de un nuevo argentinazo va a estar presente. Desde arriba van a tratar de evitarlo, pactando entre ellos y descargando la crisis sobre los trabajadores y el pueblo. Los luchadores debemos prepararnos desde ahora alrededor de varios desafíos.
En lo inmediato, hacer grande la jornada nacional por el no pago de la deuda del 15 de febrero y trabajar por ampliar la mayor unidad de acción para movilizar por el no pago de la deuda.
Asimismo apoyar todas las luchas que se vienen, las próximas rebeliones docentes, la lucha de la salud de Santiago, los próximos combates estatales y de los trabajadores. Reclamando un aumento general de salarios, la apertura de paritarias y la defensa de los puestos de trabajo. Esta pelea no debe agotarse en las reivindicaciones salariales o de los desocupados por la ayuda social. Deben ser parte de la pelea por un plan económico de emergencia que, entre otras medidas, comience por el no pago de la deuda para volcar esa plata a trabajo, salario, salud, educación, jubilación y presupuestos sociales; terminar con la inflación ajustando a los de arriba, con control popular de precios y nacionalización de todos los resortes económicos para lograr abastecimiento y abaratamiento de productos de la canasta familiar; prohibir despidos y suspensiones estatizando a toda empresa que no cumpla; y reestatizando servicios con control obrero y popular. y recuperando los recursos naturales, etc.
Y por la conformación de una alternativa amplia y unitaria de izquierda para pelear por apoyar las luchas, por ese plan de emergencia y por un nuevo proyecto de país, una Argentina Socialista.

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Tenemos que encararlo entre todos Construyamos una alternativa política amplia

Guillermo Pacagnini


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