Polémica

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¿Se viene la derecha?

En el último año una serie de procesos electorales dieron como resultado el triunfo de variantes tales como Martinelli en Panamá, Piñera en Chile, antes García en Perú, condiciones para la 2° reelección de Uribe en Colombia… Incluso, en EEUU el único proceso electoral que hubo fue ganado por los republicanos y en las encuestas Obama está complicado para las elecciones de noviembre, igual que el PSOE en España e incluso el propio PT en Brasil. Hasta el propio chavismo venezolano ve con preocupación las legislativas del próximo mes de setiembre. Sobre esta base, numerosos luchadores se preguntan si efectivamente no hay un avance mundial de la “derecha”. Con este artículo intentaremos terciar en la polémica precisando nuestra posición al respecto.
Analistas y políticos de variado pelaje, abonan la tesis del avance de la “derecha” o “centroderecha pragmática”. En concreto, se trataría de una tendencia que estaría marcando el fin del ciclo de los “populismos pos-neoliberales” (tipo Chávez) y se avanzaría hacia un “equilibrio” (burgués) con el fortalecimiento de variantes hacia la derecha en los gobiernos latinoamericanos e incluso en el espectro mundial. Desde nuestra perspectiva socialista revolucionaria, tenemos una visión muy distinta.

¿A qué llaman «derecha»?

Los socialistas revolucionarios hacemos caracterizaciones científicas de las corrientes políticas, definiéndolas fundamentalmente por el carácter de clase de sus direcciones y luego por su política y programa. La utilización del término “derecha”, en realidad apunta intencionalmen-te a diluir el carácter de clase de todas aquellas direcciones burguesas que, más allá de sus estilos y métodos, son patronales y defensores del sistema capitalista. Por ello, más allá de su fachada de apariencia más “progre” o más de ajuste clásico, terminan coincidiendo en descargar la crisis y explotar a los trabajadores y el pueblo. Esto tiene la intencionalidad de obligar a optar por el mal menor, polarizando artificialmente entre dos falsas opciones. Lamentablemente algunas corrientes que se reivindican de izquierda olvidan esta definición de clase y terminan objetivamente defendiendo gobiernos burgueses frente a un supuesto ataque de la “derecha”, obviamente cuando no está planteada en la realidad ninguna posibilidad de golpe fascista.
Por eso, intentonas como las de Bolivia, antes Venezuela y más recientemente Honduras, o fueron derrotadas o no lograron consolidarse.

Y Lula, Bachelet, Kirchner… ¿qué son?

Los politólogos se sorprenden de la supuesta contradicción que habría entre la imagen positiva de un Lula mientras su partido el PT sin embargo, si las elecciones fueran mañana, perdería por 14 puntos. O que en Chile Bachelet ostente porcentuales muy altos de opinión pública favorable… aunque, la Concerta-ción pierda con Piñera. O que en Argentina la debacle de los K la capitalicen la UCR, el ARI o el PRO…
¿Qué signo ponerle a Lula? De nuestra parte opinamos categóricamente, que llevó adelante una tarea que toda la burguesía regional y mundial le agradece: enchalecar a la clase obrera más poderosa del continente y atarla al carro del capitalismo. Entonces, el PT como partido no presenta hoy diferencias progra-máticas con Serra (del PSDB): los dos son sostenedores del capitalismo explotador en Brasil.
¿Y Chile? Exactamente igual: la Concertación es la gran traición al movimiento obrero y popular en el país hermano, partiendo del PC y el PS que pactaron con el chacal Pinochet y garantizaron la “transición” de impunidad para los militares hacia una democracia burguesa condicionada. Por eso, Piñera la reivindica y por eso Chile es “modelo” que señalan como referencia la UIA y todo el establishment argentino. Podríamos seguir con España y el rol nefasto del PSOE y el PC en la histórica “agachada” del Pacto de la Moncloa, que significó ni más ni menos que garantizar al franquismo (con la bendición de la monarquía) impunidad completa y “olvido pacificador”. Y lo más probable es que pierda las próximas elecciones a manos del Partido Popular. Ahora, ¿qué diferencias programáticas presenta? ¿Acaso el PSOE definió cargar el peso de la crisis capitalista sobre la burguesía de su país? ¡Para nada! Más de 4 millones de desocupados señalan con absoluta claridad a qué clase social le está haciendo pagar la crisis Zapatero y toda la burguesía ibérica. Es decir: el PSOE y el PP, la Concertación y Piñera, Lula y Serra, Obama y los republicanos, todos de conjunto no son sino expresiones políticas de la burguesía unida en su estrategia global de hacerle pagar la crisis capitalista siempre a la clase obrera y aplicar (con variantes de discurso o “envoltorio”) los planes económicos al servicio de la continuidad del sistema en cada país.
Y si de Venezuela hablamos, desde nuestra ubicación como corriente política hermana de Marea Socialista (en el PSUV), decimos que si el horizonte electoral se complica para el proceso bolivariano las causales hay que rastrearlas en la indecisión del propio Chávez para profundizar el proceso revolucionario y no el reagrupamiento fortalecido de la “derecha” en ese país.

Los pueblos en la encrucijada: por una
salida anticapitalista

Los gobiernos capitalistas ya llevan invertidos en su “autosalvación” cerca de 6 billones de dólares. Al mismo tiempo, la dinámica señala que al compás de la crisis en el curso de este año va a haber 20 millones de nuevos desocupados y 200 millones de nuevos pobres. Contra todos los pronósticos del operativo mediático de “optimismo” globalizado Europa se debate en torno al contagio de la crisis en Grecia y Obama mira con preocupación todos los indicadores sociales a la baja. En Argentina, el gobierno “progre” de los Kirchner, destina casi 6 mil millones de dólares para pagar la deuda mientras crecen la inflación y los reclamos. Este panorama plantea como única alternativa para los de abajo, la necesidad de imponer un programa anticapitalista para enfrentar la crisis. Al mismo tiempo, como principal desafío para los luchadores está la construcción de una fuerza política socialista que se plantee el gobierno de los trabajadores y el pueblo como horizonte y que reivindique la movilización permanente como método. El MST asume esa tarea como prioridad y convoca a los luchadores a fortalecer esa perspectiva sumándose a la militancia en nuestra fuerza.

Mariano Rosa


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