Dura lucha docente en 6 provincias

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¿Educar o pagar deuda en el bicentenario?

Esta disyuntiva marca toda posibilidad de mejorar la educación pública o ahondar su crisis. La opción aparece simple y a la vez dramática: educar, incremen-tando significativamente el presupuesto y recomponiendo el salario docente o pagar los altísimos intereses y vencimientos de capital de la deuda en este año del bicentenario.
Al inaugurar una escuela en Berazategui, ante la indiferencia de los niños que jugaban y frente al desconcierto de docentes y padres, la presidenta hablaba de la importancia de la suba de los bonos. Aunque diciendo que seguramente ninguno tendría bonos ni títulos de la deuda. Pero que debían valorar que se pague la deuda y las finanzas estén bien para poder hacer más escuelas. “Tan lindas como ésta, -dijo- que parece una escuela privada, con ascensor, aire acondicionado…”.
También, para hacer más hospitales, calles… Promesas que no cumple. Como las obras y escuelas que se dejaron de hacer a mitad del 2009. O las calles que Cristina no recorre, pero se inundan o enlodan al caer cuatro gotas. O los hospitales que también prometió cuando la lucha de los chacareros. Pero para lograr un turno, hay que ir a dormir la noche anterior… El país real, en el que vivimos. No el “virtual”.
Mientras Cristina hablaba, los docentes protagonizaban conflictos en 10 provincias. Algunos fuertes y masivos, ganando las calles; otros más parciales. Luchas que debemos apoyar como expresión del fracaso del acuerdo paritario firmado por el gobierno con conducciones como la Celeste de CTERA, aliada a los K. En su momento de mayor debilidad, la Celeste salvó al gobierno, evitando un “no inicio” que sería generalizado como surge de los conflictos en curso.
La estrecha relación entre la deuda y la crisis educativa y salarial subyace en los discursos de Cristina en este agitado 2010. Al anunciar su falso “aumento” del 23,5% (anualizado sólo llega al 15%), lo puso como “testigo” y reclamó que se cumplan los 180 días de clases. Comparó a las privadas con la pública diciendo: “en la escuela privada siempre hay clases y en la escuela pública esto no sucede”. Queriendo culpar a los paros hasta de la persistencia de la miseria. Es que para Cristina, “la escuela es el único instrumento para salir de la pobreza…”.
Pero en muchas provincias, los privados también salen a pelear. Y si no luchan más es por el apriete de patronales negreras privadas y de la iglesia que reciben fuertes subsidios. También es falso que la escuela sea “el instrumento” para salir de la pobreza. Esto depende de una política económica y social distinta que asegure trabajo e ingresos a todos.
La disyuntiva educación o deuda se agudiza con el anuncio de la “nueva” secundaria. Sin recursos, se desnuda el meollo de la reforma: consolidar una política “educativa” demagógico-asisten-cialista, basada en la “inclusión” y la “contención” antes que en la apropiación del conocimiento. Siguiendo a la Ley Federal, im-pulsora de la escuela para pobres que transforma a la tarea educativa en una actividad más “cuidadora” y de guarda de jóvenes y niños. Con un objetivo claro: “evitar que estén en las calles” como planteó la ministra de Tucumán. No buscan integrar a todos los estudiantes en procesos educativos equitativos, democráticos y transformadores. Si no formar mano de obra poco calificada para un país esencialmente proveedor de servicios y de materias primas con escaso valor agregado.
Si aspiramos a una mejor educación, es tarea de cada docente impulsar este debate en las aulas y escuelas. Explicando lo indispensable de tomar partido en la disputa por los recursos: el presupuesto 2010 destina $19.431 millones para el gasto en Educación y Cultura; pero destina $26.676 millones al pago sólo de intereses de la deuda…
Debemos demandar asambleas en las escuelas y distritos, plenarios de delegados y congresos para exigir a CTERA y los gremios que pongan todo para el triunfo de las fuertes luchas de Tierra del Fuego, Santa Fe, Neuquén, Chaco, Jujuy o San Luis (el SUTEBA tiene ingresos de $74 millones y aporta a CTERA más de un millón).
Rodearlas de solidaridad y aportar al Fondo de Huelga como plantea SUTEF. Exigiendo una jornada nacional y plan de lucha en su apoyo. Impulsando el no pago de la deuda externa ni los subsidios a los privados. Rechazando el planteo Celeste de una segunda Ley de Financiamiento, debemos luchar por un plan económico de emergencia donde la crisis la paguen los capitalistas, banqueros y terratenientes, para cumplir la deuda con la educación.

Francisco Torres
Alternativa Docente


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