La CGT apoya a Cristina…

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Asambleas para votar el pliego paritario

La CGT llegó a Olivos en autos lujosos para saborear un ostentoso almuerzo con Cristina y Néstor Kirchner. En las mesas se repartían los ministros y gobernadores “peronistas” de 6 provincias. Asistieron los moyanistas, los Gordos y gremios “independientes”. Solo faltaron los de Barrionuevo. Arrancaron cobrando el favor a la presidenta que anunció fondos para las “cajas” de las obras sociales.
Sentados con Cristina estaban Moyano, Scioli y Antonio Caló (UOM). En otra mesa, Néstor con Cavalieri (comercio), Viviani (taxis) y Fernández (UTA). Pero, ¿sirvió de algo tanto despliegue y gasto? Difícil, viniendo de tal anfitrión y sus comensales…
Cristina insistió con pagar la deuda y echar mano a las reservas, reflotando su propuesta de un “Acuerdo del Bicentenario” a partir de tres puntos: el mercado interno, profundizar el desen-deudamiento y el aumento de la rentabilidad empresaria. ¿Los salarios y el trabajo? Bueno… Al hablar de paritarias, la presidenta dijo estar confiada en que no habrá demandas “abusivas” ni “desestabilizantes”.
La burocracia sindical es la otra pata en sostener la gobernabilidad y un modelo K que deja correr una inflación funcional a un ajuste indirecto, al devorar el valor de los salarios, las jubilaciones y presupuestos sociales. Por eso la CGT apenas habla de una suba del 20% escalonada; y la UIA de un 7% a 14%, cuando la inflación anualizada ya supera el 30%.
Tras los postres, Moyano salió a avalar el pago de la deuda. Caló, de la UOM y Adjunto de la CGT, afirmó: “los trabajadores damos un apoyo irrestricto a la presidenta y a que pague la deuda externa”. ¿A quién consultó? No será a los metalúrgicos que mastican bronca en las fábricas y talleres por el último y magro aumento, los cierres de empresas, despidos, suspensiones y el aumento de los ritmos de trabajo.
En vez de reunirse con Cristina, estos dirigentes deberían hacerlo con los trabajadores que dicen representar. En asambleas, cuerpos de delegados y congresos con mandato de base. Pero avalan al gobierno. Lo mismo hacen Hugo Yasky y dirigentes de la CTA que dejan aisladas las luchas docentes. No podemos confiar en ellos.
En cada fábrica, taller, empresa, oficina o repartición debemos hacer y exigir asambleas, partiendo de reunir al propio sector. Intentando sacar un mandato con demandas claras al gremio y la patronal: votar el monto del reclamo, elegir los paritarios o bien sumar representantes de base junto a los directivos. Resolver las medidas de la lucha para lograrlo y el compromiso de no firmar nada sin previa consulta a la base. En el camino de arrancar a la CGT y la CTA una lucha nacional.

F. T.


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