Macri quiere aumentar el ABL

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No al impuestazo

El jefe de gobierno porteño pretende subir de nuevo el ABL. Pero como no se avanzó en el relevamiento casa por casa, esa actualización perjudicaría a los hogares trabajadores y de clase media. Para recaudar más, hay que cobrarle fuertes impuestos a la renta financiera.


Marcelo Parrilli, diputado porteño por el MST- Nueva Izquierda

El tema de un incremento impositivo en la Ciudad de Buenos Aires está en los medios ya desde hace un tiempo. Hace un par de semanas se ha formado una comisión especial entre legisladores oficialistas y opositores para analizar posibles variantes de una reforma tributaria.
Mauricio Macri y el titular de la agencia recaudadora porteña, Carlos Walter, quieren apurar la aplicación de un aumento a la Contribución Territorial o Impuesto Inmobiliario, popularmente más conocido como ABL. Esa sigla en realidad corresponde a la contribución por Alumbrado, Barrido y Limpieza, que se paga en la misma boleta que el mencionado impuesto.
Del total de ingresos del Gobierno de la Ciudad, el Inmobiliario representa sólo un 8 por ciento. Si se toma en cuenta que el Impuesto a las Patentes representa un 6.5 por ciento de los recursos, es evidente que hay un notorio retraso en el Inmobiliario. No es equilibrado que en la capital del país ingrese al fisco casi tanto dinero por los autos como por los inmuebles.
Esto se debe a que las valua-ciones fiscales de los inmuebles, sobre las cuales cada propietario abona un porcentaje como impuesto, están desactuali-zadas en relación con los valores reales de mercado. Si comparamos, en promedio en la Ciudad se paga un ABL anual de 5.75 pesos por metro cuadrado frente a una media de 60 pesos anuales de expensas por igual superficie…

No hicieron el revalúo

Hace menos de un mes, en una reunión con los jefes de varios bloques legislativos, Macri señaló que a su gestión le están faltando fondos para poder concretar obras de infraestructura. De allí la necesidad de una reforma tributaria. El problema es cuál de los impuestos aumentar. Y el jefe del PRO eligió el ABL.
En el año 2008, apenas asumió, Macri ya había aplicado un aumento de dicho tributo que generó muchas quejas. En ese momento se dividió a la Ciudad en 82 zonas, según la categoría de los distintos barrios. Pero esa división a grosso modo no refleja la realidad fiscal de cada inmueble en particular, porque en barrios acomodados como Palermo, Barrio Norte o Belgrano existen numerosas propiedades económicas y viceversa.
Por esa razón, el único criterio impositivo equitativo sería contar con un revalúo catastral propiedad por propiedad. Además de la cantidad de metros cuadrados, debería pagar progresivamente más impuestos quien tiene una propiedad de mayor valor. No es lo mismo una megatorre recién estrenada, con todo tipo de comodidades y lujos, que una vieja casa de barrio. Inclusive sería necesario unificar todos los inmuebles pertenecientes a un mismo titular, porque tampoco es justo que pague igual tasa un multipro-pietario que el dueño de una vivienda única. A más metros cuadrados, mayor debe ser la alícuota.
Nada de esto está hecho. Y el atraso no es reciente, sino de vieja data. Cuando Aní-bal Ibarra era jefe de gobierno, encargó realizar el revalúo a la empresa Catrelsa, del Grupo Roggio. Se le pagaron más de dos millones de dólares, pero ese revalúo catastral nunca se terminó. Mauricio Macri, el campeón de la “eficiencia” y la “eficacia”, tampoco va mucho mejor. A la fecha sólo se ha relevado y actualizado el valor fiscal de 35.000 inmuebles sobre 1.700.000 que existen en la Ciudad. O sea, apenas un 2 por ciento de la totalidad. A ese ritmo, la actualización de valores recién se terminaría en el año 2015. En cambio, lo que sí hicieron rápido fue subir el ABL de los inmuebles cercanos a las dos nuevas estaciones de subte de la línea A…

Gravar la renta financiera

Sin revalúo casa por casa, aumentar el ABL sería una estafa a los vecinos. Pero hay otra alternativa muy concreta para que el presupuesto del Estado porteño consiga mayores ingresos: aplicarle impuestos a actividades económicas y financieras que hoy están exentas, lo cual constituye una verdadera injusticia fiscal.
Esa alternativa es gravar los intereses de depósitos a plazo fijo de alto monto y las operaciones de compra-venta de títulos, letras y bonos públicos, así como las operaciones bursátiles. Por supuesto, Macri no quiere afectar esa renta del capital usurario y especulativo.
El año pasado, cuando ya se hablaba de falta de recursos, los legisladores porteños Hourest, Epszteyn, Walsh y otros presentaron el proyecto de ley Nº 2644-D-09 destinado a gravar con una alícuota del 5 por ciento los intereses de plazos fijos mayores a 100.000 pesos (o su equivalente en moneda extranjera) y con una tasa del 1.5 por ciento la compra-venta de bonos, letras, títulos y acciones. Compartimos ese objetivo, con la salvedad de que se debería eximir a los bonos entregados por el Estado en concepto de indemnizaciones.
Con el nivel actual de este tipo de operaciones, si se aplicaran ambos impuestos, por el primero se obtendrían unos 330 millones de pesos y por el segundo 1.552 millones. Es decir, la Ciudad vería aumentar sus ingresos en casi 1.900 millones de pesos: más de un 11 por ciento del total hoy vigente. Por eso insistimos: No al aumentazo de ABL que pretende Macri. Sí a cobrarle fuertes impuestos a la renta financiera y a las operaciones de la Bolsa, que hasta ahora no tributan ni un centavo.



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