MST - Movimiento Socialista de los Trabajadores Lunes 27 de Agosto, actualizado hace 4 hs.

Bodart y Ripoll, la fórmula de una nueva izquierda

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Al cierre del plazo de presentación de listas en la justicia electoral, el MST-Nueva Izquierda inscribió su alianza nacional para participar en la elección presidencial y con listas propias en 20 distritos. Una fuerza política que  despliega sus propuestas para otro esquema de país, al servicio del 99% de la población y contra el 1% de privilegiados que mandan. Alejandro Bodart como candidato a presidente y Vilma Ripoll como vice conforman la dupla de un proyecto alternativo en el panorama de la izquierda argentina.

Despejado el panorama de las opciones políticas del régimen, con Massa jugado a mantener su candidatura nacional, se conforma el escenario previsible. Lo dominante desde el punto de vista general, en la agenda de los grandes medios y por lo tanto, en la cabeza de la mayoría, serán los candidatos del «partido único de las corporaciones capitalistas»: Scioli, Macri y Massa. Ellos seguramente van a concentrar el grueso de los votos y por lo tanto un vehículo para la coyuntural estabilidad capitalista en el país. Sin embargo, aunque esa sea la foto del momento electoral, la acumulación de problemas estructurales en el país, la postergación de medidas de ajuste que están en el programa de la totalidad de los candidatos del régimen, hacen prever que las tensiones van a desenvolverse en el próximo período de forma dinámica. Por eso, es central que los sectores más conscientes de la clase obrera, la juventud, el movimiento de mujeres, el activismo socioambiental y profesionales de sectores medios utilicen su voto para fortalecer en la perspectiva una variante en el campo de la izquierda con un programa para salir del atolladero de este capitalismo decadente de despojo neocolonial.

Marketing vacío, farándula y ocultamiento

La razón por la cual el debate electoral presidencial es casi nulo o transita el terreno de los lugares comunes, la publicidad comercial y la exposición farandulesca, se debe a dos razones. Por un lado, Scioli, Massa y Macri tienen acuerdos estratégicos: país sojizado, país con megaminería, fracking, cementación urbana, régimen impositivo antipopular y dependencia nacional. Pero además, la segunda razón que los lleva a Tinelli más que al debate público de ideas, es que las coordenadas de su orientación económica son incon-fesables. No pueden decir que detrás de los tecnicismos que explican sus «equipos técnicos» camuflan devaluación, tarifazo, endeudamiento y más saqueo transnacional. Entonces es crucial que desde la izquierda que expresa el proyecto encabezado por Bodart y Ripoll, más centenares de candidatos en todo el país, intervengamos con una plataforma de propuestas de contenido social antagónico al de la política tradicional.

Otra izquierda para otra Argentina

En este cuadro de situación, queremos plantear categóricamente que hay, en cada uno de los temas relevantes para la mayoría social, una propuesta para superar los problemas estructurales del país:
En materia salarial. Paritarias sin techo. Salario mínimo igual a la canasta familiar, actualizado según la inflación. Eliminación del impuesto al salario y 82% móvil real; aumento de las jubilaciones y los planes sociales.
La precarización capitalista esclaviza. Proponemos trabajo digno para todos. Pase a planta de los contratados y prohibir las tercerizaciones en el Estado. No a los despidos y suspensiones, bajo pena de nacionalizar la empresa con control de sus trabajadores.
Planteamos guerra a la burocracia en los sindicatos que maniata a los trabajadores. A los dos mandatos, que los dirigentes vuelvan a trabajar. Por nuevos delegados, combativos y que consulten a las bases en asambleas. Libertad y democracia sindical. Proporcionalidad en las conducciones.
Queremos un país sin corporaciones. Anular el pacto Chevron-YPF; prohibir el fracking y la megaminería contaminantes. Fuera Monsanto y sus patentes de semillas. No a los agrotóxicos y transgénicos; reforma agraria. No pago de la deuda externa.
En salud y educación públicas. Más fondos para salarios e infraestructura. Anular los subsidios a la educación religiosa y privada. Mejor atención primaria, sobre todo en pediatría y tercera edad. Producción pública de medicamentos.
Invertir la ecuación fiscal. Basta de impuestazos y tarifazos al pueblo. Anular el IVA a la canasta familiar. Gravar fuertemente a las corporaciones y los bancos, el juego, la renta financiera y las operaciones de bolsa, hoy exentas.
Terminar con los privilegios de casta de la política tradicional. Que el presidente, gobernadores, diputados y todo funcionario político gane como una directora de escuela, mande sus hijos a la escuela pública y se atienda en el hospital público. Cárcel y embargo a todos los corruptos.
En el mismo sentido hay que sepultar la dedocracia de los de arriba. Que la gente decida. Jueces y fiscales electos por voto popular, en elecciones separadas de los cargos políticos. Revocar del cargo al que incumpla sus promesas. En los temas clave, plebiscitos y consulta.
Después del 3J, parar con los femicidios. Presupuesto para refugios y asistencia jurídica y psicológica a las mujeres víctimas de violencia de género. Educación sexual, anticon-ceptivos y derecho al aborto. Separar la Iglesia del Estado. Cupo electoral del 50%.
Prioridad a la juventud. Plan de inclusión educativa y de primer empleo. Acceso a la cultura, el arte y el deporte. Alto al machismo; igualdad real para la comunidad LGBT. Despenalizar el uso de marihuana y el autocultivo.
La vivienda es un derecho. Basta de especulación inmobiliaria; menos cemento y más verde. Plan nacional de viviendas, con créditos a tasa cero. Ley de alquiler social, con garantía estatal y subsidios. Urbanización efectiva de las villas.
Seguridad preventiva, sin represión social. Fuera Milani y Berni. Disolver la SIDE y desmantelar el aparato represivo. Elegir los comisarios por voto popular. Shock de inclusión para los jóvenes «ni-ni». Derecho a la sindicalización policial.
Chau Argentina Croma-ñón. Lucro empresarial + no control estatal = corrupción y muerte. Reestatizar los trenes y demás servicios con control de los trabajadores y usuarios. Fiscalización de las obras y habilitaciones con participación social.
Con estas propuestas de cambio para el país salimos a postular la fórmula Bodart-Ripoll.

                              Mariano Rosa 

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