MST - Movimiento Socialista de los Trabajadores Lunes 27 de Agosto, actualizado hace 4 hs.

Viaje de Cristina a Rusia. Negocios y nueva deuda

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Acompañada por una larga comitiva ministerial y algunos empresarios, Cristina volvió de Rusia, en principio con dos acuerdos centrales, el financiamiento para la represa hidroeléctrica Chihuido en Neuquén y el convenio para desarrollar una nueva central nuclear con tecnología rusa. Fuera de estos acuerdos nada de lo que se acordó influirá para cambiar el enorme déficit comercial que tenemos con Rusia, fundamentalmente por las importaciones de gasoil, que son parte de lo que compramos para tapar el enorme bache energético que deja el gobierno K.
Fue también parte de la delegación, el dirigente sindical modelo de Cristina y ex espía del Batallón 601 de la dictadura, el Secr. Gral de la UOCRA Gerardo Martínez. Quién no desentonó con el medio, ya que la Rusia de Putin, es una nación capitalista y su gobierno tiene serias condenas por violar los derechos humanos. Detalles que no fueron mencionados por nuestra presidenta en ningún momento. Al contrario CFK se encargó de señalar en sus discursos que el gobierno argentino busca un “capitalismo serio”.
De las obras pactadas, la de la nueva central atómica es la que está más verde, aunque incluso varios analistas de la situación rusa señalan que dada la difícil situación económica que atraviesa ese inmenso país, pueden caerse hasta los acuerdos más firmes. La nueva central además se construiría con una tecnología diferente a las de Embalse o Atucha I y Atucha II. Lo que nos haría dependientes del enriquecimiento de uranio provisto por los rusos. Desarrollando además una fuente de energía altamente contaminante y que está cuestionado mundialmente, después de los desastres de Chernobil y de las plantas japonesas, entre otros.
Distintos alcahuetes de la derecha argentina y de los yanquis, han cuestionado los acuerdos porque Rusia tiene serios cruces con el imperialismo yanqui y europeo, y sufre graves sanciones comerciales de estas potencias. Nosotros nos oponemos por completo. La Argentina tiene el derecho soberano de comerciar con quien desee. Sin embargo estas declaraciones tienden a reforzar el falso discurso nacionalista de los K, ya que mientras Cristina se quejó de que los yanquis ponen artificialmente barreras fitosanitarias para el ingreso de los churrascos y limones argentinos, les regala nuestra soberanía con acuerdos escandalosos como el de Chevron.
La realidad es que los acuerdos con Rusia, como lo fueron los recientes con China, no son parte de un plan para el desarrollo de una fuerte industria nacional, indispensable para todo proyecto de país independiente. Apenas responden a seguir emparchando parcialmente nuestro tremendo déficit energético, con grandes ventajas para los negocios de los capitalistas rusos, generando mayor dependencia tecnológica y aumentando en forma importante nuestra deuda externa en 10.000 millones de dólares.

Gustavo Giménez

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