MST - Movimiento Socialista de los Trabajadores Lunes 27 de Agosto, actualizado hace 4 hs.

Homenaje a Norma Giarracca (1945-2015)

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Hace pocos días supimos de la triste noticia de la muerte de esta destacada referente intelectual y militante socioambiental. Socióloga y docente de investigadores, como el también fallecido Andrés Carrasco fue independiente del establishment y crítica de la corporación académica. Como un modesto tributo, extractamos la carta de despedida a Norma escrita por la periodista Soledad Barruti, autora del libro “Malcomidos”.
Era mediados de noviembre cuando cinco años atrás toqué el timbre de su casa por primera vez. Nos había puesto en contacto un amigo en común, el escritor Guillermo Saccomanno, que la conocía hacía más de treinta años. Cuando le conté a él que estaba escribiendo Malcomidos me dijo: para escribir de esos temas tenés que entrevistar a la socióloga Norma Giarracca. Enseguida le mandé un par de mails pero no le llegaron… la llamé, me pidió que volviera a escribirle para explicarle lo que necesitaba. Esperé. Un mes después me respondió escueta con un día, un horario y la dirección de su casa. Guillermo me había dicho: es una tipa bárbara pero dura también, muy dura. Llegué esa tarde entonces, esperando encontrarme con una mujer difícil…
La entrevista fue en su estudio: un cuarto amable, con una mesa que me resultó pequeña para la cantidad de cosas que necesitaba acomodar ahí… Norma no era dura, era precisa y filosa pero muy cálida también. Un poco mandona pero extremadamente sensible y generosa. Y con un don que está en extinción en nuestra sociedad: la empatía. Pero, sobre todo, Norma era una mujer sin miedo: a pensar, a decir, a trabajar desde una autonomía que tampoco se encuentra fácil.
Cuando terminé mi libro le mandé el borrador. Una semana después me escribió: Sole, ¿estás? Si leés esto rápido (13.10 hs) llamame por favor. El libro le había gustado. Menos el final. Hay que cambiarlo, me dijo: tenés que venir para acá… Cuando llegué la encontré inmersa en su computadora: estaba reescribiendo los últimos párrafos de mi libro. Esperá, esperá, no me interrumpas, me dijo. Y me regaló esto: “Las políticas que perjudican a las mayorías, los territorios, la naturaleza y los seres vivos de todo tipo suelen finalizar cuando quienes salen a hacer política de calles logran poner un límite al orden hegemónico. Cuando una franja importante de la población comprenda que las grandes corporaciones del agronegocio se están quedando con un bien común como es la fertilidad de la tierra, que están devastando nuestros recursos naturales, que están generando un espantoso sufrimiento de seres vivos y un inconmensurable sufrimiento social directo e indirecto, posiblemente logremos poner límite”.
Había trabajado en el ministerio de Agricultura de 1969 a 1976. La dictadura militar la obligó a exiliarse: anduvo por España, por Inglaterra, pero encontró su hogar en México. Junto a Miguel. Siempre junto al brillante economista Miguel Teubal, su compañero de toda la vida con quien trabajó, militó y tuvo dos hijos. Cuando volvió a Argentina creó la cátedra que no querría dejar nunca: Sociología Rural. También el Grupo de Estudios Rurales y el Grupo de Estudios de los Movimientos Sociales en América Latina. Trabajó en el Instituto Gino Germani y fue coordinadora del grupo de trabajo de Desarrollo Rural en CLACSO. A Norma le gustaba la investigación pero sobre todo la apasionaban las resistencias: hacía libros pero primero estaba en los territorios aprendiéndolo todo, compartiendo las luchas, poniendo el cuerpo.
La van a extrañar en Famatina y en Esquel los que luchan contra la megaminería, los foros latinoamericanos que ayudó a crear y sostuvo con una voluntad incalificable de compartir ideas. También los movimientos sociales a los que nutría con un pensamiento claro, profundo y transformador…
Era revolucionaria. No murió de vieja sino de joven… El domingo se acostó a dormir una siesta y no volvió a despertarse. A muchos la noticia nos dejó helados. ¿Norma? ¿De Verdad? No puede ser. No era que no estuviera enferma y cansada: es que Norma era tan extraordinaria que no parecía ser de esa clase de personas que un día ya no están…

NormaGiarraca