FMI: más ajuste y endeudamiento

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Tras casi un mes de “conversaciones” el gobierno de Macri busca acelerar el acuerdo con el FMI. Necesita un “blindaje” que evite nuevas turbulencias cambiarias que puedan poner en riesgo la gobernabilidad de su plan de ajuste, en el medio de semanas marcadas por un fuerte ascenso en la movilización social y un duro retroceso del macrismo en las encuestas. Para lograrlo necesita profundizar el ajuste en un escenario social crecientemente adverso. Tales son las condiciones del Fondo. Ante este escenario, se coloca con fuerza la necesidad de plantear una salida de ruptura con el FMI y el mecanismo perverso de la deuda externa.

El plan Macri – FMI

Las condiciones del acuerdo con el fondo ya comienzan a ejecutarse en la práctica. El “dialogo” puede desarrollarse en las oficinas, pero el lenguaje del ajuste se habla en hechos concretos. La hoja de ruta esta trazada y ni el gobierno ni el FMI quieren demorar su aplicación. Por eso Macri no dudó en vetar la moderada ley contra el tarifazo que aprobó la oposición. Por eso también reprimió a lxs trabajadorxs de Cresta Roja y del Subte.
Las exigencias del FMI comenzaron a implementarse apenas el gobierno anunció la busqueda de un acuerdo. Primero, anunciaron una reducción del deficit fiscal proyectado para este año del 3,2% al 2,7% del PBI. Cifra que en los últimos días han vuelto a ajustar a la baja hasta un 2,5% y que buscan en el 2019 sea del 1,5%. Esto implicaria recortes para el año en curso de uno 4.500 millones de dolares, más de 110 mil millones de pesos.
Para lograr este objetivo ya han anunciado el congelamiento y sub ejecución de partidas presupuestarias de obra pública por alrededor de 30 mil millones de pesos. También la reducción de gastos del “funcionamiento del Estado”, congelando el ingreso y despidiendo a miles de trabajadorxs del Estado y recortando viáticos y horas extras. Con eso buscan reducir otros 20 mil millones de pesos del déficit. Finalmente, han puesto la mira en las empresas y organismos descentralizados del Estado nacional de donde buscan podar otros 10 mil millones mediante una reducción del 15% de los fondos destinados a las mismas.
El gobierno nacional busca que los gobernadores sigan su ejemplo, por lo que se espera una reducción de las transferencias de Nación a las provincias. Buscan acordar con los gobernadores peronistas este ajuste y que el mismo se plasme también en el Presupuesto 2019.

Un socio con prontuario

Estos planes de ajuste pactados con el FMI no son una novedad, son precisamente la razón de ser del organismo. El Fondo existe para facilitar la penetración de capitales imperialistas y par asegurar sus ganancias alrededor del mundo. Por eso en la década del 70 desarrolló una feroz política de endeudamiento de los países del tercer mundo, en muchos casos utilizando para ello a gobiernos dictatoriales, como en Argentina. En nuestro país, ademas, fue participe directo de la debacle económica que derivó en la hiperinflación y luego se cobró los emprestitos con los procesos de privatización de la década del 90.
El gobierno nos quiere convencer de que el fondo ha cambiado y de que “sus prioridades son los más vulnerables”. Un vistazo a sus recientes intervenciones en Grecia demuestran rapidamente lo contrario. Allí, junto a sus socios del Banco Central Europeo, han condicionado cada “rescate” a brutales recortes en los derechos sociales y laborales. Recientemente han impulsado la restricción del derecho a huelga, una agresiva política de desalojos a deudores hipotecarios, la privatización de las empresas de energía y nuevos recortes a las jubilaciones. El FMI y sus gobiernos cómplices sólo conocen un camino: profundizar el saqueo y el ajuste.

Romper con el FMI y no pagar la deuda externa

Estas recetas de austeridad conducen a un éspiral descendiente del nivel de vida de los pueblos. Sus efectos sobre la economía sólo profundizan la recesión que dicen combatir. Y así preparan cada vez más feroces ataques a los derechos de la clase trabajadora y el pueblo.
Por eso hay que cortar de raíz todo vinculo con estos organismos y no pagar la deuda externa. Ésta última actúa como un mecanismo para reforzar la dependencia estructural de nuestras economías y abrir paso a la profundización del saqueo imperialista. Está en la raiz de la crisis actual y de todas las crisis de las últimas cuatro décadas. El macrismo agravó el problema con el endeudamiento masivo de los últimos años, y ahora más al buscar un acuerdo con el Fondo, pero todos los gobiernos anteriores han sido cómplices de éste mecanismo perverso. Ninguno se animó a cortar el chorro de la deuda, muy por el contrario, fueron “pagadores seriales”.
Entonces, además de rechazar todo acuerdo con organismos del saqueo capitalista como el FMI y luchar en las calles en unidad de acción contra éstos, hay que pelear por la única salida posible a esta historia reiterada: no pagar ni un solo peso de la deuda externa. Ese es nuestro camino.

Luis Meiners

 


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