MST - Movimiento Socialista de los Trabajadores Lunes 27 de Agosto, actualizado hace 4 hs.

Escandalosa elección. La AFA en offside

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La nueva ola de detenciones por la corrupción en la FIFA, coincidió con la primera elección luego de la monarquía grondonista. Un escándalo que pone en duda esa frase tan sentida para todos los argentinos: la pelota ¿no se mancha? 

El capitalismo mancha todo. Cautelar, interpol, IGJ, corrupción, ninguna de estas palabras tiene nada que ver con el fútbol. No son palabras que se escuchen en un potrero, en una plaza o en la calle cuando los chicos con apenas cuatro pedazos de ladrillo improvisan una cancha.
Los mercaderes del capital lo han secuestrado, privatizando los goles, las alegrías y las tristezas, imponiendo su lógica del dinero al mejor deporte del mundo.
La FIFA, la AFA y la mayor parte de las asociaciones son instituciones profundamente corrompidas, intermediarias en los negocios de transferencia de jugadores, televisación y recaudación en los estadios. A la sombra de estos negocios «legales» surgen todo tipo de corruptelas y estructuras criminales. Los barras, verdaderos ejércitos de mercenarios al servicio del señor de turno, sea en el futbol o para reprimir alguna protesta obrera. Las coimas, las «motivaciones» y el «arreglo» a los árbitros es cosa común. El máximo símbolo de esa corrupción, de ese secuestro del futbol, fue durante muchos años Julio Humberto Grondona, quien gobernó la AFA hasta su muerte sin elecciones, ni asambleas ni votos. Su foto con todos los gobernantes desde la dictadura a la democracia es un símbolo del poder que logró acumular. Cerrada esa etapa, la mayor parte de los apasionados del fútbol nos ilusionamos con la posibilidad de comenzar a recorrer otro camino. Sin embargo en las primeras elecciones…
75 asambleístas, 76 votos…

Para los socios que lo miran por TV

La situación fue tan ridícula, que antes que causar indignación daba risa. Las imágenes de la televisión que mostraban las caras de los protagonistas, las conversaciones que se filtraban, el miedo de hacer el ridículo por «cadena nacional» solo era superado por la impunidad de hacer trampa frente a millones cuya única participación es pararse frente al tele.
Y así fue nomas. De 75 asambleístas habilitados para votar resultó un empate en 36 votos. No se trata de una nueva regla matemática: se trata de una estafa, una nueva frustración para el fútbol, una mancha más en la pelota, que ya casi no dobla de tanto barro que tiene arriba.
Los delincuentes del fútbol lo hicieron de nuevo, pero al mismo tiempo pusieron en evidencia que una elección acotada, entre los mismos de siempre no resuelve nada. En el fútbol hace falta una verdadera revolución, hace falta que los millones que lo vivimos en la piel todos los días recuperemos poder de decisión y de acción, hay que parar de mirarlo por la TV y recuperar los clubes y los potreros, las calles y las asociaciones.

Para revolucionar el futbol, ponerlo en manos de los socios

Tinelli y Segura se pelean ahora por la fecha de la nueva elección, que si el 18 u otro día, pero lo que realmente necesitamos es tirar abajo ese sistema elitista y casi monárquico de elegir presidente de la AFA. Hace falta que todos los socios participen mediante una elección directa de las autoridades, que los cargos sean revocables y estén obligados a presentar balances periódicos y públicos de su gestión. Que el comité ejecutivo de la AFA se complemente con una asamblea representativa de los clubes con cierta regularidad.
Necesitamos que todos los pases que se firmen en cada club sean auditados por los socios y que obligatoriamente una parte sustancial del dinero del mismo sea destinado a las formativas, para que cada día más chicos puedan acceder al deporte y no se formen en la competencia despiadada por transformarse en una mercancía más para el mercado.
Hay que recuperar la lógica del juego y terminar con la lógica del capital. Parece difícil, tan difícil como tirar un caño en un partido «chivo» y sin embargo, los que amamos el fútbol sabemos que no hacen falta las marcas, las propagandas, los megaeventos y los mega circos, hay que hacer rodar la pelota.

La complicidad de los banqueros

El rol cómplice de los bancos en el escándalo AFA-FIFA es tema de una certera nota del periodista Gustavo Veiga, que aquí extractamos:
«Caen dirigentes, empresarios de medios, hasta un ex presidente de Honduras, pero no cae ningún banquero y mucho menos un banco… Latinoamérica tiene hoy la densidad más alta de coimeros en el fútbol por metro cuadrado, pero ese índice no se compadece con la difusión de una lista de bancos donde hayan depositado las coimas cobradas. La única organización que denunció esta asimetría se llama Jubilee USA. Su director, Eric LeCompte, ya lo había declarado hace cinco meses: ‘Este grado de corrupción sólo fue posible con la complicidad del sistema bancario internacional’.
«Webber, el jefe de investigaciones criminales del IRS en EE.UU., calificó los escándalos de corrupción en la FIFA como una verdadera ‘Copa del Mundo del fraude’. Sin embargo, las conductas criminales que se les atribuyen a los 41 dirigentes del fútbol y empresarios de medios implicados hasta ahora, no hubieran sido posibles sin el corrupto sistema financiero de EE.UU…
«El aceitado circuito de los sobornos pagados en el FIFA Gate también alcanza a bancos de EE.UU., como el JP Morgan Chase, Bank of América y Citibank, más el principal europeo, el británico HSBC. Con la FIFA casi descabezada, varios de sus dirigentes bajo proceso, ocho acusados que se declararon culpables y están aportando pruebas sustanciales a la fiscal Loretta Lynch y una lista de 41 implicados que parece camino a incrementarse, resta saber más del papel que cumplió la banca en el blanqueo de los sobornos…
«Según Jubilee USA son 26 los bancos involucrados en el acta de acusación que lleva adelante la fiscal Lynch. ‘Hay solo un caso en el que un banco rechazó una operación que consideró sospechosa’, subrayó la organización en un comunicado difundido en junio pasado. Por lo que concluyó que la corrupción fue ‘protegida’ por el sistema financiero de EE.UU.»  (Página 12, 7/12/15)

Martín Carcione